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Violencia contra mujeres en México: cifras de 2026

Violencia contra mujeres en México: cifras de 2026

Tabla de contenidos


Cifras alarmantes de violencia contra mujeres en 2026

  • En los primeros cinco meses de 2026 se registraron cientos de víctimas de feminicidio y miles de denuncias por violencia familiar y delitos sexuales.
  • El informe oficial integra carpetas de investigación y llamadas al 911 para dimensionar la violencia.
  • 36.5% de los feminicidios se concentra en 20 municipios, con focos rojos identificables.
  • Las llamadas al 911 no son denuncias, pero muestran incidentes que podrían no llegar a fiscalías.

Interpretación de fuentes delictivas

  • “Cientos” y “miles” no miden lo mismo: en el informe conviven víctimas registradas (por tipo de delito) y reportes de emergencia (llamadas). Por eso, no es correcto sumar llamadas + carpetas como si fueran “casos totales”.
  • Carpetas de investigación: reflejan hechos que llegaron a fiscalías y se registraron como delito (con tipificación). Son útiles para ver incidencia delictiva registrada y comparativos por entidad/municipio.
  • Llamadas al 911: reflejan probables incidentes reportados por ciudadanía; pueden incluir repetición (varias llamadas por un mismo evento) o reportes sin seguimiento penal. Son útiles para ver señales de riesgo y demanda de atención inmediata.
  • Cómo leer juntas ambas fuentes: si suben llamadas pero no suben carpetas, puede sugerir barreras para denunciar o saturación institucional; si suben carpetas, puede sugerir mayor registro/denuncia, cambios de clasificación o aumento real (según el contexto).

Estas cifras provienen del Informe sobre violencia contra las mujeres del SESNSP, con corte al 31 de mayo de 2026, y deben leerse considerando el alcance de cada fuente: carpetas de investigación (delitos registrados por fiscalías) y llamadas al 911 (reportes ciudadanos de probables incidentes).

Metodología del informe sobre violencia contra las mujeres en México

El panorama de 2026 se sostiene en el Informe sobre violencia contra las mujeres del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), con corte al 31 de mayo de 2026. El documento busca dimensionar la magnitud de la violencia que enfrentan mujeres y personas con capacidad de gestar a partir de dos fuentes principales: carpetas de investigación iniciadas por fiscalías estatales y llamadas de emergencia al 911 relacionadas con agresiones.

La lógica metodológica es doble. Por un lado, las carpetas permiten observar la incidencia delictiva registrada: delitos tipificados, investigaciones abiertas y, en algunos casos, desagregaciones por entidad, edad y municipio. Por otro, las llamadas al 911 aportan un termómetro de incidentes reportados por la ciudadanía que pueden reflejar violencia en curso o riesgo inmediato, aun cuando no se traduzcan en una denuncia formal.

El informe incluye apartados específicos para feminicidio, así como para otras expresiones de violencia como violencia familiar y delitos sexuales, además de referencias a delitos que afectan de manera importante a mujeres y niñas, como trata de personas, corrupción de menores, extorsión y secuestro.

Un punto clave del corte 2026 es que el SESNSP reporta la adopción de una nueva metodología para registrar y clasificar delitos con perspectiva de género, lo que obliga a leer tendencias con cuidado: hay continuidad en la violencia, pero también cambios en cómo se captura estadísticamente.

Interpretar el corte 2026
Marco rápido para interpretar el corte 2026 (sin sobrecomparar):
1) Identifica la fuente: ¿el dato viene de carpetas (fiscalías) o de 911 (emergencias)?
2) Identifica el “objeto”: ¿habla de víctimas, delitos o llamadas? (no son intercambiables).
3) Ubica el cambio 2026: si una categoría se desagrega o se renombra, una variación puede reflejar mejor clasificación además de (o en lugar de) un cambio real.
4) Comparaciones válidas: dentro del mismo año/corte y con la misma definición; por entidad/municipio con tasas cuando existan.
5) Comparaciones que requieren cautela: contra años previos cuando la clasificación cambió; o cuando se mezclan indicadores (p. ej., “subió 911, entonces subió el delito”).

En otras palabras, el informe combina incidencia delictiva registrada y señales de emergencia; por eso, comparar periodos requiere atender tanto a la evolución de los hechos como a los ajustes de clasificación.

Cifras de feminicidio en México durante 2026

Entre enero y mayo de 2026, México registró cientos de víctimas de feminicidio, de acuerdo con el SESNSP. Aunque el informe no se limita a contar casos, sí subraya un patrón que se repite año con año: la violencia feminicida no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra en territorios específicos y convive con otras formas de violencia extrema.

El reporte dedica un apartado al seguimiento de los feminicidios en el periodo, incluyendo su distribución por entidad federativa, grupos de edad y municipios con mayor incidencia. Esta desagregación importa porque permite identificar dónde se acumulan los riesgos y dónde deberían reforzarse medidas de prevención, protección y acceso a justicia.

Además, el documento analiza a las víctimas mujeres de homicidio doloso y homicidio culposo, delitos que también afectan a mujeres de distintas edades en las 32 entidades. Esta lectura conjunta es relevante: aun cuando el feminicidio es un tipo penal específico, la violencia letal contra mujeres puede aparecer registrada en otras categorías, lo que complica el diagnóstico si se mira un solo indicador.

Indicador en el informe (enero–mayo 2026) Qué captura Qué NO captura / por qué puede subestimar Cómo usarlo sin perder contexto
Feminicidio (víctimas) Muertes violentas de mujeres registradas bajo el tipo penal de feminicidio. Muertes violentas que se investigan/registran inicialmente como homicidio doloso u otra categoría; diferencias de criterios y capacidades entre fiscalías. Útil para ver el registro del tipo penal y su distribución territorial; conviene leerlo junto con homicidios de mujeres.
Homicidio doloso de mujeres (víctimas) Muertes intencionales registradas como homicidio doloso. Casos que podrían reclasificarse a feminicidio tras la investigación; variaciones por calidad de investigación y tipificación inicial. Ayuda a dimensionar violencia letal más allá del tipo penal; clave para evitar diagnósticos con un solo indicador.
Homicidio culposo de mujeres (víctimas) Muertes no intencionales registradas como culposas (p. ej., hechos de tránsito u otros). No describe violencia de género por sí mismo; puede mezclar contextos muy distintos. Útil para el panorama de muertes de mujeres, pero requiere lectura cuidadosa del contexto del hecho.

El informe también apunta a la persistencia de la violencia “en prácticamente todo el territorio nacional”. En términos de derechos humanos, esto implica que la respuesta institucional no puede limitarse a acciones aisladas: requiere capacidades sostenidas de investigación, atención a víctimas y prevención, especialmente en los lugares donde la incidencia se concentra.

Denuncias de violencia familiar y delitos sexuales

Más allá de la violencia letal, el informe del SESNSP muestra que la violencia contra mujeres y niñas se expresa con fuerza en dos frentes que suelen cruzarse: la violencia familiar y los delitos sexuales. En ambos casos, el registro oficial se construye a partir de carpetas de investigación iniciadas por fiscalías, lo que refleja solo una parte del fenómeno: la que llega a instituciones de procuración de justicia.

El documento presenta un seguimiento de la violencia familiar desde 2015, lo que permite observar persistencia en el tiempo y comparar el comportamiento del delito. Para el periodo enero-mayo de 2026, el informe incluye comparativos, distribución por entidad y tasas por cada 100 mil habitantes, una herramienta útil para no confundir “más casos” con “más población”.

En delitos sexuales, el reporte destaca la continuidad de las violaciones simples y equiparadas, cuya incidencia se registra en todo el país. En el corte enero-mayo de 2026, se reportan 8,253 casos de violación simple y equiparada por entidad.

Lectura equilibrada de registros

  • Lo que sí te dan las carpetas: un piso mínimo de lo que llegó a fiscalías (y quedó tipificado). Sirven para ver distribución territorial, tendencias internas del registro y presión sobre el sistema de justicia.
  • Lo que se queda fuera: violencia que no se denuncia (miedo, dependencia económica, control coercitivo, falta de confianza institucional) y casos que se reportan pero no se formalizan.
  • Riesgo de interpretación: que “baje” el registro no necesariamente significa que “baje” la violencia; puede significar menos denuncia o cambios de clasificación.
  • Cómo equilibrarlo: leer carpetas junto con señales de emergencia (911) y con tasas por población cuando el informe las ofrece, para evitar conclusiones basadas solo en números absolutos.

El informe también incorpora otros delitos que afectan principalmente a mujeres y niñas —como trata de personas y corrupción de menores— y menciona que hay entidades con mayor número de mujeres víctimas de secuestro en el mismo periodo, aunque sin detallar aquí el listado completo.

En conjunto, el mensaje es claro: la violencia de género no es un solo delito, sino un continuo que va del control y la agresión en el hogar a la violencia sexual y, en su extremo, a la violencia feminicida.

Distribución geográfica de feminicidios en el país

La geografía de la violencia feminicida es uno de los hallazgos más operativos del informe: 36.5% de los delitos de feminicidio se concentra en 20 municipios. Esta concentración sugiere “focos rojos” donde la prevención, la protección y la investigación deberían tener un refuerzo específico y sostenido.

El dato también ayuda a evitar una lectura simplista: que exista violencia en todo el país no significa que ocurra con la misma intensidad en todas partes. La concentración municipal permite pensar en intervenciones más finas: coordinación entre policías locales, fiscalías, servicios de salud y redes comunitarias, además de estrategias de atención a víctimas con enfoque de derechos.

Lectura estratégica del ranking municipal
Cómo usar el dato de concentración municipal (36.5% en 20 municipios) para leer el mapa/ranking:
1) Ubica el “top 20” y pregúntate: ¿son municipios contiguos (corredor) o puntos aislados?
2) Cruza con capacidad institucional local (si el informe lo muestra por entidad/municipio): ¿hay fiscalía especializada, unidades de atención, medidas de protección activas?
3) Busca señales de escalamiento: si un municipio aparece también con altos registros de violencia familiar/sexual o con muchas llamadas al 911, suele indicar mayor urgencia operativa.
4) Define prioridades medibles: no solo “más patrullas”; también tiempos de respuesta, seguimiento de medidas de protección, y calidad de investigación (clasificación inicial y reclasificación cuando corresponda).
5) Checkpoint de lectura: concentración no significa “misma causa” en todos; significa dónde conviene empezar a intervenir con mayor intensidad y coordinación.

La lectura municipal también dialoga con el apartado estatal: el informe identifica que hay entidades con mayor número de feminicidios en el periodo. Aunque aquí no se despliega el listado completo, el enfoque combinado (municipio–estado) permite ubicar tanto “puntos” como “corredores” de riesgo.

Municipios con mayor incidencia

El informe del SESNSP identifica municipios que aparecen como concentradores de feminicidios en el periodo enero-mayo de 2026. Entre los mencionados están:

  • Juárez, Chihuahua
  • Culiacán, Sinaloa
  • Reynosa, Tamaulipas
  • Venustiano Carranza, Ciudad de México
  • La Magdalena Contreras, Ciudad de México
  • Hermosillo, Sonora
  • Cajeme, Sonora
  • Tapachula, Chiapas

Que estos municipios figuren en un mismo corte no significa que compartan las mismas causas, pero sí que requieren respuestas coordinadas y medibles. La concentración (36.5% en 20 municipios) sugiere que, si se fortalecen capacidades locales —investigación, medidas de protección, atención integral—, podría impactarse una proporción relevante del total registrado.

También es un recordatorio de que la violencia feminicida no es solo un dato: es una urgencia que atraviesa seguridad, justicia, salud y redes comunitarias, y que demanda acciones que lleguen a territorio, no solo a informes.

Estados con más feminicidios

El informe señala que, en el periodo enero-mayo de 2026, hay cinco estados que registran más feminicidios. Este tipo de ranking suele atraer atención pública, pero su utilidad principal es orientar decisiones: asignación de recursos, fortalecimiento de fiscalías especializadas, coordinación interinstitucional y seguimiento de resultados.

El propio reporte complementa el feminicidio con el análisis de homicidio doloso y culposo de mujeres en las 32 entidades, lo que sugiere que la violencia letal contra mujeres no puede leerse únicamente desde un tipo penal. En términos de política pública, esto obliga a revisar cómo se investigan muertes violentas de mujeres y cómo se clasifican desde el inicio, para evitar pérdidas de información y asegurar debida diligencia.

Sin el listado completo de entidades en este resumen, el punto central permanece: la distribución estatal muestra que la violencia feminicida tiene concentraciones regionales, y que la respuesta debe ser diferenciada. No basta una estrategia única para todo el país si los patrones territoriales son distintos.

Persistencia de la violencia familiar en México

La violencia familiar aparece en el informe como uno de los delitos con mayor incidencia y, sobre todo, como un fenómeno persistente. El SESNSP incluye un seguimiento desde 2015, lo que permite ver que no se trata de picos aislados, sino de una problemática que se mantiene en el tiempo y que, en muchos casos, se normaliza o se invisibiliza.

Esta persistencia importa por dos razones. La primera es de seguridad y derechos: el hogar, que debería ser un espacio de cuidado, se convierte para muchas mujeres y personas gestantes en un lugar de riesgo. La segunda es de salud pública: la violencia familiar se asocia con impactos físicos y emocionales, y puede limitar la capacidad de buscar ayuda, denunciar o acceder a servicios esenciales.

En 2026, además, el contexto social incluye factores que pueden detonar conflictos preexistentes. Diversos organismos han señalado que grandes eventos deportivos no “causan” la violencia, pero pueden detonarla en hogares donde ya existe. En ese marco, el consumo de alcohol, las apuestas y la frustración pueden agravar episodios de agresión, lo que vuelve crucial reforzar canales de atención y respuesta inmediata.

El informe también ayuda a entender por qué la violencia familiar suele estar subregistrada. Muchas situaciones no llegan a fiscalías por miedo, dependencia económica, control coercitivo o falta de confianza institucional. Por eso, el cruce con llamadas al 911 —aunque no equivalen a denuncias— puede ofrecer señales de alerta sobre incidentes que ocurren en tiempo real.

Desde una perspectiva de justicia reproductiva, la violencia familiar también se conecta con la autonomía corporal: limita decisiones sobre sexualidad, anticoncepción y proyectos de vida. Por eso, medirla bien y atenderla con enfoque integral no es un tema accesorio: es parte del núcleo de los derechos.

Registro de delitos sexuales en 2026

El informe del SESNSP documenta la persistencia de los delitos sexuales en México y pone especial atención en las violaciones simples y equiparadas, cuya incidencia se registra en todo el país. En el corte enero-mayo de 2026, el registro reporta 8,253 casos de violación simple y equiparada por entidad, una cifra que confirma la magnitud del problema.

El reporte también incorpora una mirada más amplia: además de violación, se incluyen otros delitos que afectan principalmente a mujeres y niñas, como trata de personas y corrupción de menores. En términos de política pública, esto es relevante porque los delitos sexuales rara vez ocurren en aislamiento: pueden estar vinculados a dinámicas de violencia familiar, coerción, control y explotación.

Un elemento distintivo del corte 2026 es que el SESNSP señala cambios metodológicos para desagregar mejor delitos relacionados con violencia contra las mujeres, incluyendo categorías como violación a la intimidad sexual, y separar información por sexo y grupos de edad. Esto puede mejorar el diagnóstico, pero también exige cautela al comparar series históricas: cuando cambia la forma de clasificar, puede cambiar lo que “aparece” en el registro.

Para mujeres y personas gestantes, el registro de delitos sexuales no es solo un indicador penal: es un recordatorio de la necesidad de rutas de atención integrales —salud, apoyo psicosocial, protección y justicia— y de información laica y basada en evidencia para prevenir y atender.

Tipos de delitos sexuales

En el informe se reconoce que los delitos sexuales abarcan más de una conducta. Además de las violaciones simples y equiparadas, el SESNSP incorpora una mayor desagregación de delitos relacionados con violencia contra las mujeres, incluyendo la violación a la intimidad sexual como categoría específica dentro de los cambios metodológicos de 2026.

Esta ampliación es relevante porque permite visibilizar formas de violencia que antes podían quedar diluidas en categorías generales. Al separar información por sexo y grupos de edad, el registro puede ayudar a identificar patrones: quiénes están siendo más afectadas, en qué rangos de edad y con qué tipo de agresión.

El informe también menciona otros delitos que afectan principalmente a mujeres y niñas y que se incluyen en el panorama nacional, como trata de personas y corrupción de menores. Aunque no se detallan cifras aquí, su presencia en el reporte subraya que la violencia sexual puede estar vinculada a redes de explotación o a entornos de control.

En términos de prevención, contar con categorías más precisas puede orientar mejor campañas, capacitación institucional y rutas de atención, siempre que la información se traduzca en acciones y no se quede en el papel.

Estadísticas de violaciones

El dato más contundente del corte enero-mayo de 2026 es el registro de 8,253 casos de violación simple y equiparada por entidad. El informe subraya que su incidencia se mantiene en todo el país, lo que habla de un fenómeno extendido y no restringido a una región.

Estas cifras provienen de carpetas de investigación, por lo que reflejan los casos que llegaron a fiscalías y se registraron como delito. Aun así, el propio enfoque del informe —que complementa con llamadas al 911— sugiere que existe un universo de incidentes que puede no convertirse en denuncia formal.

En el plano institucional, el reto no es solo contar casos, sino garantizar que las víctimas tengan acceso a atención integral y a justicia. En el plano social, el dato obliga a insistir en educación sexual integral, prevención de la violencia y entornos seguros para denunciar.

La persistencia de la violación como delito registrado también dialoga con otros indicadores del informe: violencia familiar, violencia de pareja y llamadas de emergencia. En conjunto, dibujan un continuo de violencia que requiere respuestas coordinadas.

Llamadas al 911 y su relación con la violencia de género

El informe del SESNSP incorpora estadísticas de llamadas al 911 relacionadas con violencia contra las mujeres, violencia familiar, violencia de pareja, abuso sexual, acoso u hostigamiento sexual y violación. Este componente es clave porque ofrece una ventana a lo que ocurre antes —o incluso en lugar— de una denuncia penal.

La dependencia aclara un punto metodológico central: las llamadas al 911 son reportes ciudadanos sobre probables incidentes de emergencia. Aun así, su valor es alto como indicador de riesgo y de violencia en curso, especialmente cuando se considera que muchas víctimas no pueden acudir a una fiscalía o no se sienten seguras para iniciar una carpeta.

Interpretación responsable del 911

  • No las leas como “denuncias”: una llamada puede no derivar en carpeta, y varias llamadas pueden referirse al mismo evento.
  • Sí léelas como “señales de urgencia”: suelen capturar episodios en curso o riesgo inmediato (incluyendo reportes de terceros).
  • Compara con cuidado: si contrastas 911 vs carpetas, pregúntate si estás viendo barreras para denunciar, capacidad de respuesta o cambios de clasificación.
  • Busca consistencia territorial: cuando un municipio/estado aparece alto en 911 y también en carpetas, suele indicar presión sostenida y necesidad de intervención coordinada.
  • Evita conclusiones automáticas: “más llamadas” puede significar más violencia, pero también más disposición a reportar o campañas que impulsan el uso del 911.

En términos de lectura pública, esto ayuda a evitar una trampa común: asumir que “si no hay denuncia, no hay violencia”. Las llamadas pueden reflejar episodios que quedan fuera del sistema penal, pero que requieren intervención inmediata: patrullaje, medidas de protección, canalización a servicios y seguimiento.

También permiten dimensionar el papel de terceros: vecinas, familiares o testigos que llaman cuando escuchan gritos o agresiones. En contextos de violencia familiar, esa intervención puede ser la diferencia entre un episodio que escala y uno que se detiene.

El reto, como su

Desde la perspectiva de Tengo Un Retraso (MSI Reproductive Choices México), leer estas cifras como un tema de derechos humanos, salud pública y justicia reproductiva ayuda a conectar el dato con lo urgente: prevención, atención integral y acceso real a rutas de protección y justicia en el territorio.

Este texto se basa en información pública disponible con corte al 31 de mayo de 2026. Las cifras combinan registros de fiscalías (carpetas) y reportes ciudadanos al 911, por lo que no son directamente comparables. Cambios metodológicos en 2026 pueden afectar la comparación con años anteriores y las cifras podrían actualizarse con nuevas publicaciones.


Fuentes consultadas

  • Violencia contra las mujeres en México: feminicidio, violación y violencia familiar mantienen cifras en 2026 — cimacnoticias.com.mx/2026/07/08/violencia-contra-las-mujeres-en-mexico-feminicidios-violaciones-y-violencia-familiar-mantienen-cifras-en-2026/
  • piedepagina.mx/organizaciones-civiles-alertan-sobre-riesgos-en-la-nueva-ley-federal-de-feminicidio/
  • politica.expansion.mx/mexico/2026/07/04/mundial-2026-no-causa-violencia-de-genero-pero-si-la-detona
  • eleconomista.com.mx/arteseideas/aumento-violencia-domestica-apaga-fiesta-mundial-20260702-821488.html
  • facebook.com/Rdmaquiavelo/posts/onu-mujeres-alerta-por-aumento-de-violencia-familiar-durante-el-mundial-y-exige-/1434167462065151/
  • infobae.com/mexico/2026/07/06/no-solo-perdimos-el-partido-alcohol-y-frustracion-por-el-mundial-disparan-alertas-de-violencia-familiar/
  • instagram.com/p/DaYpjSqtVD7/
  • wola.org/es/analysis/de-tragedia-a-transformacion-activismo-y-justicia-para-las-comunidades-lgbtq-en-latinoamerica/
  • El Universal, 2026 — eluniversal.com.mx/nacion/aprueban-24-estados-reforma-para-armonizar-penas-contra-el-abuso-sexual-sanciones-van-tres-a-siete-anos-de-prision/?outputType=amp