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  • Reconocimiento de la medicina intercultural en 2026

    Reconocimiento de la medicina intercultural en 2026

    Tabla de contenidos


    Parteras indígenas exigen reconocimiento y dignidad en salud

    • Las parteras indígenas reclaman reconocimiento, participación y condiciones dignas para ejercer sus saberes ancestrales.
    • La OPS advierte reticencia de instituciones médicas occidentales para trabajar de manera conjunta con la partería.
    • Persisten desigualdades para mujeres y personas gestantes indígenas, sobre todo en zonas remotas, para acceder a atención segura y culturalmente pertinente.
    • “No necesitamos del asistencialismo, necesitamos que nuestra voz en realidad se escuche”, resume la partera kichwa Martha Arotingo.

    Partería indígena y atención segura

    • En comunidades indígenas y rurales, las parteras pueden ser las primeras —y a veces las únicas— proveedoras de atención durante embarazo, parto y posparto, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
    • La OPS también advierte que persiste reticencia de instituciones médicas occidentales para trabajar de manera conjunta con la partería indígena.
    • Un reportaje de Noticias ONU retoma ese llamado y subraya que las mujeres indígenas enfrentan desigualdades para acceder a atención segura y culturalmente pertinente, especialmente en zonas remotas.
    • Martha Arotingo, partera kichwa de Cotacachi (Ecuador), lo resume así: “No necesitamos del asistencialismo, necesitamos que nuestra voz en realidad se escuche y para eso necesitamos trabajar en conjunto”.

    La importancia de las parteras indígenas en la medicina intercultural

    En comunidades indígenas y rurales de las Américas, las parteras pueden ser la primera —y a veces la única— puerta de entrada a la atención durante el embarazo, el parto y el posparto. Ese rol, que combina cercanía territorial, confianza comunitaria y acompañamiento continuo, es parte central de lo que hoy se entiende por medicina intercultural: un diálogo respetuoso entre sistemas de salud distintos, con el objetivo de ofrecer atención segura, pertinente y humanizada.

    La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha insistido en que las parteras indígenas son “guardianas de la vida y del conocimiento ancestral”, pero también ha advertido que todavía enfrentan resistencia de instituciones médicas occidentales para trabajar de manera conjunta. Esta advertencia se recoge en un reportaje de Noticias ONU que retoma el llamado de la OPS sobre la necesidad de una atención segura y culturalmente pertinente para mujeres indígenas, especialmente en zonas remotas. La tensión no es menor: cuando el sistema formal desconoce o subordina los saberes tradicionales, se rompe la posibilidad de una atención con identidad y se profundiza la desconfianza hacia los servicios institucionales.

    La medicina intercultural, en su definición más práctica, no busca reemplazar la medicina occidental ni romantizar lo tradicional. Busca integrar, con reglas claras y respeto mutuo, lo que cada enfoque aporta: la capacidad resolutiva del sistema biomédico para emergencias y especialidades, y el acompañamiento culturalmente situado que ofrecen las parteras, especialmente en el ciclo perinatal. En 2026, el debate ya no es si la interculturalidad “debería existir”, sino cómo se implementa sin jerarquías que silencien a quienes han sostenido la salud comunitaria por generaciones.

    Complementariedad en Salud Materna
    Cómo se complementan (en la práctica) la partería indígena y la atención biomédica

    • Partería indígena aporta: acompañamiento continuo (antes, durante y después), comunicación en lengua y códigos culturales, confianza comunitaria, lectura integral del bienestar (cuerpo–emociones–familia–territorio).
    • Biomedicina aporta: capacidad de respuesta a emergencias, acceso a cirugía/medicación especializada, monitoreo y diagnóstico con tecnología, manejo de complicaciones.
    • El punto de encuentro intercultural: acuerdos claros para cuándo referir al hospital, cómo recibir a la persona (trato, idioma, acompañantes), y cómo hacer contrarreferencia para que el cuidado continúe en comunidad.
    • Riesgo si no hay diálogo: la atención se vuelve una “puerta cerrada” (desconfianza, retrasos en la búsqueda de ayuda, experiencias de maltrato) o una “integración simbólica” sin cambios reales.

    Desigualdades en el acceso a la atención médica para mujeres indígenas

    La OPS reconoce que las mujeres indígenas continúan enfrentando profundas desigualdades para acceder a una atención segura y pertinente, en particular quienes viven en zonas remotas. La distancia geográfica es solo una parte del problema: también pesan barreras de trato, de comunicación y de pertinencia cultural que pueden convertir una consulta o un parto institucional en una experiencia de aislamiento.

    En ese contexto, la partería no es un “servicio alternativo” por preferencia, sino una respuesta comunitaria a la falta de acceso real. Cuando el centro de salud más cercano queda lejos o cuando la atención institucional no contempla prácticas, lenguas o formas de acompañamiento significativas para la comunidad, la partera se vuelve un eslabón crítico para sostener cuidados básicos, orientar decisiones y acompañar procesos.

    La medicina intercultural surge precisamente para enfrentar esa brecha histórica: la que separa el derecho formal a la salud de la experiencia concreta de quienes viven en territorios con servicios insuficientes o culturalmente ajenos. En América Latina, organismos regionales y ministerios de salud han impulsado normativas y programas para reconocer que la “salud con identidad” es un derecho humano y un recurso para el bienestar colectivo.

    Pero el reto sigue siendo operativo: no basta con declarar la interculturalidad como principio. Hace falta que los establecimientos de salud tengan mecanismos de referencia y contrarreferencia, y que el personal esté preparado para trabajar con agentes comunitarios como las parteras, sin reducir su papel a lo simbólico. En 2026, la desigualdad se expresa tanto en el mapa —zonas de difícil acceso— como en la interacción cotidiana: quién es escuchada, quién decide y quién es tratada con dignidad.

    Barrera frecuente en la atenciónCómo se vive en la prácticaEfecto probable en embarazo/parto/posparto
    Geografía y transporteTraslados largos, caminos difíciles, tiempos de esperaLlegar tarde a controles o a urgencias; mayor estrés y riesgo en complicaciones
    Idioma y comunicaciónFalta de intérpretes; explicaciones rápidas o incomprensiblesConsentimiento poco informado; miedo a preguntar; decisiones sin comprensión plena
    Trato y discriminaciónRegaños, burlas, estigmas por origen/edad/condición ruralEvitar servicios; desconfianza; experiencias de maltrato
    Pertinencia culturalProhibición o desvalorización de prácticas significativas; restricciones a acompañantesSensación de aislamiento; ruptura del vínculo de confianza; mayor angustia
    Costos indirectosTransporte, comida, hospedaje, pérdida de ingresosPostergar atención; depender de redes comunitarias para sostener el cuidado
    Referencia/contrarreferencia débilNo hay rutas claras entre comunidad–centro–hospitalContinuidad de cuidados fragmentada; seguimiento insuficiente en posparto

    Experiencias de violencia obstétrica en el sistema de salud

    La violencia obstétrica aparece en los testimonios como una frontera dolorosa entre dos formas de entender el cuidado. Martha Arotingo, partera kichwa de Cotacachi, Ecuador, relata que después de dar a luz en un hospital vivió violencia obstétrica y comprobó las diferencias entre la atención institucional y el acompañamiento que conocía en su comunidad. “Todo es diferente en un hospital”, explica: ahí, dice, no sostienen a las mujeres “con tanta dulzura, con ternura”. En una palabra, “con humanidad”.

    Su experiencia está atravesada por condiciones que se repiten en la región: llegó al hospital siendo una mujer joven, sola, indígena y procedente de una zona rural. Esperaba un acompañamiento parecido al que había visto durante toda su vida, pero no ocurrió así. El contraste no es solo emocional; es también político: cuando el sistema de salud no reconoce la identidad, la lengua, la red familiar o las prácticas culturales, la atención puede volverse impersonal y, en el peor de los casos, violenta.

    La medicina intercultural propone un camino para reducir ese riesgo: no como “decoración cultural”, sino como una forma de reorganizar la atención para que sea segura y respetuosa. Eso implica reconocer que el parto y el posparto no son únicamente eventos clínicos. Para muchas comunidades, están ligados a la familia, la espiritualidad y el territorio; separar el cuerpo de ese entramado puede generar miedo, incomprensión y ruptura del vínculo de confianza.

    En 2026, hablar de violencia obstétrica en clave intercultural también obliga a mirar la asimetría de poder: quién define lo correcto, quién puede preguntar, quién puede estar acompañada y quién es tratada como si su experiencia no importara. La demanda de las parteras indígenas, en ese sentido, no es solo por “espacio” dentro del sistema, sino por un cambio en la manera de cuidar.

    Señales Clave de Atención Respetuosa
    Señales de alerta (y prácticas de atención respetuosa) que suelen marcar la diferencia

    • Comunicación:
    • Alerta: no explican procedimientos o lo hacen con prisa/regaños.
    • Buena práctica: explicaciones claras, posibilidad real de preguntar, y apoyo en lengua cuando se necesita.
    • Consentimiento y decisiones:
    • Alerta: procedimientos sin pedir permiso o sin alternativas.
    • Buena práctica: consentimiento informado y decisiones compartidas, respetando la autonomía.
    • Acompañamiento:
    • Alerta: aislamiento total sin razones clínicas claras.
    • Buena práctica: permitir acompañante elegido cuando sea posible y seguro.
    • Trato y dignidad:
    • Alerta: burlas, estigmas, amenazas o humillaciones.
    • Buena práctica: trato sin discriminación, con privacidad y respeto.
    • Pertinencia cultural:
    • Alerta: prohibición automática de prácticas significativas sin diálogo.
    • Buena práctica: acuerdos para integrar prácticas culturales que no comprometan la seguridad.
    • Continuidad del cuidado:
    • Alerta: alta sin orientación o sin conexión con cuidados comunitarios.
    • Buena práctica: contrarreferencia y plan de seguimiento (incluido posparto) coordinado con la comunidad.

    El legado ancestral de la partería en comunidades indígenas

    Para Martha Arotingo, convertirse en partera no fue una decisión individual ni un proyecto personal aislado. “No es que yo decidí un día convertirme en partera. La partería llegó a mí a través de mi familia, mi madre, con todas las mujeres mayores que he compartido de mi comunidad”, cuenta en entrevista con Noticias ONU. Su historia ilustra un rasgo esencial del legado ancestral: el conocimiento se transmite por observación, práctica y conversación con mujeres sabias, dentro de una red comunitaria.

    Martha creció viendo a su madre acompañar embarazos, partos y pospartos en las comunidades kichwa. Desde niña aprendió una manera de entender el nacimiento en la que el cuerpo no está separado de las emociones, la familia, la espiritualidad ni el territorio. Esa visión integral no es un “extra” cultural: es una forma de cuidado que organiza el acompañamiento, el trato y la toma de decisiones en torno a la persona gestante.

    Su madre, Luzmila Morán, sigue siendo una de sus principales maestras. En su familia también hubo un abuelo paterno partero y otros integrantes que practicaron distintos conocimientos de medicina ancestral. Por eso, para ella, la partería no es el trabajo de una persona aislada, sino la pertenencia a “todo un colectivo, a un entramado, a un sistema” que las comunidades han preservado durante generaciones.

    Este punto es clave para entender por qué el reconocimiento institucional no puede limitarse a cursos ocasionales o a credenciales simbólicas. Si la partería es un sistema comunitario, su integración a la medicina intercultural requiere diálogo horizontal, acuerdos claros y condiciones dignas para ejercer. En 2026, el legado ancestral no es pasado: es presente vivo, sostenido por redes familiares y comunitarias que siguen cuidando donde el Estado no siempre llega.

    Transmisión del saber partero
    Cómo suele transmitirse el saber de partería (de generación en generación)
    1) Observación desde la infancia: acompañar a madres, tías o mayores en cuidados cotidianos (embarazo, posparto, cuidados del recién nacido).
    2) Aprendizaje conversado: escuchar relatos y consejos de mujeres sabias; entender señales del cuerpo y del ánimo en contexto comunitario.
    3) Acompañamiento guiado: pasar de mirar a ayudar (preparar espacios, sostener, cuidar), con supervisión de una partera con experiencia.
    4) Práctica con responsabilidad: asumir casos gradualmente, reconociendo límites y pidiendo apoyo cuando algo se sale de lo esperado.
    5) Red comunitaria activa: sostener el cuidado con familia y comunidad (quién acompaña, quién traduce, quién traslada, quién cuida a otras hijas/os).
    6) Vínculo con el sistema formal (cuando existe): acordar rutas de referencia y contrarreferencia para emergencias y seguimiento.
    Checkpoint clave: la transmisión no es solo técnica; también es ética (trato, confianza, dignidad) y territorial (conocimiento del lugar y de la comunidad).

    Reclamaciones de las parteras indígenas sobre el asistencialismo

    La frase que condensa la exigencia política de muchas parteras indígenas es directa: “No necesitamos del asistencialismo, necesitamos que nuestra voz en realidad se escuche y para eso necesitamos trabajar en conjunto”. Martha Arotingo lo plantea como una condición para la colaboración real: no se trata de recibir apoyos puntuales sin poder de decisión, sino de participar en el diseño y la operación de los modelos de atención.

    El asistencialismo, en este contexto, funciona como una forma de relación vertical: el sistema institucional “otorga” recursos o reconocimiento sin transformar las jerarquías que han marginado los saberes ancestrales. La medicina intercultural, en cambio, exige corresponsabilidad: que las parteras sean reconocidas como agentes de salud con conocimientos propios, y que su experiencia sea tomada en serio en la organización de servicios, rutas de referencia y prácticas de cuidado.

    La OPS ha advertido que persiste reticencia de instituciones médicas occidentales para trabajar de manera conjunta con la partería. Esa reticencia se traduce, en la práctica, en puertas cerradas: falta de espacios para el diálogo, desconocimiento de prácticas comunitarias y resistencia a compartir decisiones. Para las parteras, el problema no es solo de “actitud”, sino de estructura: si el sistema no crea mecanismos para la colaboración, la interculturalidad queda en el discurso.

    En 2026, la demanda de “condiciones dignas” también apunta a lo material y lo simbólico: ejercer sin estigma, sin ser tratadas como un recurso de emergencia cuando no hay personal médico, y sin que su trabajo sea reducido a folclor. Reconocimiento significa participación, respeto y reglas claras para trabajar en conjunto, sin que una medicina se imponga sobre la otra.

    TemaSi predomina el asistencialismo (relación vertical)Si hay cogestión/colaboración intercultural (relación horizontal)
    Voz y decisionesSe “consulta” a la partera, pero no decideParticipa en diseño de rutas, protocolos y organización del servicio
    ReconocimientoSimbólico o condicionado; se tolera “cuando no hay otra opción”Se reconoce como agente con conocimientos propios y rol definido
    RecursosApoyos puntuales sin continuidadRecursos y condiciones sostenibles para ejercer (espacios, coordinación, tiempos)
    Referencia/contrarreferenciaDepende de voluntades; no hay mecanismos clarosRutas acordadas: cuándo referir, cómo recibir, cómo dar seguimiento en comunidad
    Trato institucionalPersisten estigmas y jerarquías biomédicasRespeto mutuo, comunicación y acuerdos para integrar prácticas seguras
    Resultado probableInterculturalidad “de discurso”Interculturalidad operativa: mejor experiencia de atención y más confianza

    Políticas públicas y avances en medicina intercultural en América Latina

    Entre 2023 y 2026, la medicina intercultural ha ganado visibilidad como enfoque de política pública en América Latina, impulsada por iniciativas comunitarias, ministerios de salud y organismos regionales. La OPS/OMS ha organizado eventos y seminarios enfocados en incluir la diversidad cultural en los sistemas de salud, formar equipos interprofesionales y mejorar la salud materna, neonatal y reproductiva. El mensaje de fondo es consistente: la equidad en salud requiere pertinencia cultural, no solo infraestructura.

    Ecuador aparece como un referente regional por la institucionalización del enfoque intercultural. El Ministerio de Salud Pública implementó reglamentos específicos para aplicar este enfoque en establecimientos de salud, incluyendo la atención y los mecanismos de referencia y contrarreferencia para pacientes de comunidades de difícil acceso. Además, se han fortalecido saberes y prácticas ancestrales mediante alianzas con instituciones académicas y organizaciones indígenas.

    En México, en 2026 se anunció la construcción de un Centro Intercultural de Salud y Medicina Tradicional en la comunidad indígena de Atlacholoaya, municipio de Xochitepec, Morelos. La iniciativa surge del Primer Encuentro de Diálogo de Saberes entre la Medicina Convencional y la Medicina Tradicional Indígena, y busca preservar, transmitir y fortalecer conocimientos ancestrales, reconociendo su valor para la identidad y los derechos de los pueblos originarios.

    Paraguay también ha visibilizado el rol de las mujeres indígenas como promotoras y facilitadoras interculturales dentro del sistema nacional de salud, destacando su liderazgo para fortalecer la confianza y promover una atención más equitativa y respetuosa de la diversidad cultural.

    En paralelo, la evidencia recopilada por la OPS/OMS ha documentado el impacto positivo de las parteras tradicionales al combinar conocimientos ancestrales y medicina occidental, especialmente en la atención materno-infantil. El desafío, repetido en distintos países, es pasar de programas y anuncios a modelos sostenibles: formación intercultural del personal, diálogo horizontal y evaluación de resultados para que la interculturalidad se traduzca en mejor atención y menos desigualdad.

    País/organismoAño (según información pública citada)Medida/acciónQué cambia en la práctica
    Ecuador (Ministerio de Salud Pública)2017Reglamentos para aplicar el enfoque intercultural en establecimientos de saludDa marco para atención pertinente y para referencia/contrarreferencia en zonas de difícil acceso
    México (Morelos)2026Anuncio de Centro Intercultural de Salud y Medicina Tradicional en Atlacholoaya (Xochitepec)Busca preservar/transmitir saberes y crear un espacio institucional para diálogo de saberes
    Paraguay (Instituto Paraguayo del Indígena)2026Reconocimiento del rol de mujeres indígenas como promotoras/facilitadoras interculturalesVisibiliza liderazgo comunitario y fortalece confianza en la atención
    OPS/OMS2023–2026Eventos, seminarios y documentación sobre salud interculturalImpulsa formación, sensibilización y agenda regional sobre pertinencia cultural

    Reflexiones sobre la Medicina Intercultural en 2026

    La importancia del reconocimiento de saberes ancestrales

    En 2026, el reconocimiento de los saberes ancestrales ya no puede tratarse como un gesto cultural, sino como una decisión de salud pública y de derechos humanos. La partería indígena sostiene cuidados donde el acceso es limitado y, al mismo tiempo, ofrece una forma de acompañamiento que muchas mujeres y personas gestantes identifican como más cercana y humanizada.

    Reconocer no es solo “permitir” que exista la partería, sino integrarla con respeto: escuchar su voz, abrir espacios de participación y construir reglas de colaboración que no reproduzcan jerarquías biomédicas. Cuando la OPS advierte la reticencia institucional, está señalando un obstáculo concreto para la seguridad y la pertinencia de la atención.

    La medicina intercultural, entendida como integración dialogada, también protege algo más amplio: la continuidad de sistemas comunitarios de cuidado que han sido preservados por generaciones. En el caso de Martha Arotingo, la partería es un entramado familiar y comunitario; invisibilizarlo empobrece la respuesta sanitaria y debilita la confianza en los servicios.

    Desafíos y oportunidades en la atención a comunidades indígenas

    El principal desafío sigue siendo convertir el enfoque intercultural en práctica cotidiana. Persisten barreras de pertinencia cultural, formación insuficiente del personal de salud y falta de mecanismos robustos para medir impacto y sistematizar buenas prácticas. Sin evaluación, la interculturalidad corre el riesgo de quedarse en declaraciones sin cambios verificables en la experiencia de atención.

    La oportunidad está en lo que ya se está moviendo: reglamentos y rutas de referencia en Ecuador; centros interculturales en México; reconocimiento del liderazgo de mujeres indígenas en Paraguay; y el impulso regional de la OPS/OMS para formar equipos y sensibilizar sistemas. Son señales de que la región está construyendo un lenguaje común: salud con identidad, atención humanizada y diálogo entre saberes.

    Desde la perspectiva de justicia reproductiva, el horizonte es claro: que ninguna mujer o persona gestante indígena tenga que elegir entre atención clínica y dignidad. La medicina intercultural, cuando se implementa con participación real y condiciones dignas, puede ser el puente para que el derecho a la salud se viva en el territorio, en la lengua y en el cuerpo, sin violencia y sin asistencialismo.

    Bases y brechas de medición
    En qué se basan estas conclusiones (y qué sigue faltando medir)

    • Base del texto: el testimonio de Martha Arotingo difundido por Noticias ONU y los señalamientos de la OPS/OMS sobre el rol de las parteras, las desigualdades de acceso y la necesidad de atención culturalmente pertinente.
    • Contexto regional: ejemplos de medidas y anuncios en Ecuador, México y Paraguay, además de actividades regionales de la OPS/OMS (2017–2026).
    • Límite importante: en muchos países, los avances se reportan como programas, eventos o anuncios; sigue faltando evaluación pública y comparable sobre resultados (experiencia de atención, continuidad de cuidados, reducción de desigualdades) para saber qué modelos funcionan mejor y en qué condiciones.

    Este enfoque coincide con el marco editorial de Tengo Un Retraso (MSI Reproductive Choices Mexico): información laica, basada en derechos y salud pública, centrada en la autonomía corporal y en el acceso real a servicios de salud esenciales, sin estigma.

    Este texto se basa en información públicamente disponible y en testimonios difundidos por organismos y medios internacionales al momento de su publicación. Las políticas y programas de medicina intercultural pueden variar entre países y cambiar con el tiempo, por lo que algunos detalles podrían quedar desactualizados. Para comprender su aplicación en tu territorio, conviene contrastar con lineamientos locales y experiencias comunitarias cercanas.


    Fuentes consultadas

    • “No necesitamos asistencialismo”: parteras indígenas reclaman una medicina intercultural — cimacnoticias.com.mx/2026/08/24/no-necesitamos-asistencialismo-parteras-indigenas-reclaman-una-medicina-intercultural/
    • prospherus.com/index.php/files/article/view/248
    • unric.org/en/sharpen-your-skills-during-lockdown-with-united-nations-e-learning-courses/
    • facebook.com/institutoparaguayodelindigena/videos/en-el-d%C3%ADa-internacional-de-los-pueblos-ind%C3%ADgenas-reconocemos-y-valoramos-el-apor/1056506726738694/
    • instagram.com/p/DcROumUkSq8/
    • threads.com/@sicomnoticias/post/DcPTTDijmt1/informate-puebla-y-bolivia-fortalecen-cooperacion-en-medicina-tradicional-e/
    • OPS, 2023 — paho.org/en/stories/traditional-midwives-saving-lives-combining-knowledge-ancestral-and-western-medicines
    • Russo, Domsac & Suarez, 2023 — iceers.org/es/articulos/informes/salud-intercultural-medicina-tradicional-occidental/