Tabla de contenidos
- 1. Mujeres migrantes en México enfrentan violencia persistente
- 2. Riesgos de violencia de género para mujeres migrantes en México
- 3. Marco jurídico para la protección de mujeres en movilidad
- 4. Desafíos en la implementación de políticas públicas
- 5. Acceso a servicios de salud para mujeres migrantes
- 6. Dificultades en la coordinación institucional
- 7. Impacto de la falta de información sobre derechos
- 8. Estadísticas sobre violencia contra mujeres migrantes
- 9. Recomendaciones para mejorar la atención a mujeres migrantes
- 10. Reflexiones finales sobre la situación de las mujeres migrantes en México
- 10.1 La necesidad de un enfoque integral en políticas públicas
- 11. Fuentes consultadas
Mujeres migrantes en México enfrentan violencia persistente
Brecha entre norma y práctica
Este panorama se centra en mujeres migrantes, refugiadas, solicitantes de asilo, en retorno o deportación que transitan o permanecen en México y enfrentan violencia basada en género (VBG) y obstáculos para acceder a salud, protección y justicia. El punto crítico no es solo la existencia de leyes, sino la brecha entre lo que las normas prometen y lo que las instituciones logran entregar en la práctica (especialmente visible en hallazgos de investigación levantada en 2025 y discusiones presupuestarias 2025–2026). Leer el problema así ayuda a entender por qué “tener derecho” no siempre se traduce en “poder ejercerlo” cuando hay urgencia, movilidad y riesgo.
- Mujeres migrantes, refugiadas, solicitantes de asilo, en retorno o deportación enfrentan riesgo constante de violencia basada en género y barreras para acceder a salud, protección y justicia.
- Aunque el marco jurídico reconoce derechos sin exigir ciudadanía, la implementación es desigual y fragmentada.
- La falta de coordinación entre instituciones migratorias y de atención a la violencia complica la exigibilidad de derechos.
- El desconocimiento de derechos y la ausencia de datos desagregados agravan el subregistro y debilitan las políticas públicas.
Riesgos de violencia de género para mujeres migrantes en México
Factores de riesgo en movilidad VBG
Señales y factores que suelen elevar el riesgo de VBG en movilidad (según el análisis citado):
- Viajar con el agresor o pareja (control, aislamiento, amenazas).
- Viajar solas o con hijas e hijos (menos redes de apoyo, más dependencia de terceros).
- Transitar por rutas bajo control del crimen organizado (extorsión, secuestro, violencia sexual).
- Usar transporte público en tramos inseguros (exposición a acoso y agresiones).
- Pertenecer a grupos expuestos a hipersexualización y discriminación (mayor vulnerabilidad y revictimización).
- No contar con acompañamiento especializado para identificar a qué autoridad acudir y cómo hacerlo sin aumentar el riesgo.
En México, las mujeres y personas gestantes en contextos de movilidad humana enfrentan riesgos específicos de violencia basada en género (VBG) a lo largo de sus trayectorias: durante el tránsito, en la estancia temporal y también en procesos de retorno o deportación. El riesgo no se limita a un solo lugar; se mueve con ellas y se intensifica cuando la ruta está marcada por controles informales, precariedad y ausencia de redes de apoyo.
Un diagnóstico citado en el informe “Análisis de políticas públicas sobre prevención, atención y erradicación de la violencia basada en género contra mujeres en contextos de movilidad humana en México”, elaborado por la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración (RMMSyM) con coordinación del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), documentó que 53% de las mujeres consultadas fue víctima de algún delito durante su tránsito por México. La investigación (realizada en 2025) revisó legislación, políticas públicas, gasto gubernamental y jurisprudencia, e incorporó entrevistas a informantes clave (11) y a mujeres sobrevivientes (15) que vivieron uno o más hechos de violencia entre 2020 y 2025, con anonimato para proteger su identidad. Dentro de ese universo, 28% reportó secuestro, 40% extorsión económica y 34% violencia basada en género. Estos datos ayudan a dimensionar que la violencia no es un evento aislado, sino un patrón que se cruza con delitos de alto impacto.
La investigación también identifica factores que incrementan el riesgo: viajar con el agresor o pareja; viajar solas o con hijas e hijos; transitar por rutas bajo control del crimen organizado; usar transporte público; o pertenecer a grupos expuestos a hipersexualización y discriminación. En la práctica, estas condiciones reducen la capacidad de pedir ayuda, aumentan la dependencia de terceros y elevan la probabilidad de revictimización.
A estos riesgos se suma un elemento estructural: la complejidad institucional. Para una sobreviviente sin acompañamiento especializado, identificar a qué autoridad acudir —y cómo hacerlo sin poner en riesgo su seguridad o su situación migratoria— puede convertirse en una barrera casi infranqueable. La violencia, entonces, no solo ocurre “en el camino”: también se reproduce cuando el sistema no logra responder de forma clara, accesible y coordinada.
Evalúa tus conocimientos sobre la situación de las mujeres migrantes en México y los desafíos que enfrentan.
Marco jurídico para la protección de mujeres en movilidad
| Norma / instrumento (mencionado en el texto) | ¿Qué reconoce o habilita? | ¿Qué suele fallar en la práctica (según el análisis)? |
|---|---|---|
| Marco jurídico mexicano para proteger a las mujeres frente a la violencia (incluida situación migratoria irregular) | Permite invocar derechos sin que la protección esté condicionada a demostrar ciudadanía mexicana. | Requisitos extra, derivaciones sin resolución, criterios variables por entidad y tiempos institucionales que no coinciden con la urgencia. |
| Legislación federal sobre delitos con impacto diferenciado en mujeres y en NNA en movilidad | Reconoce afectaciones diferenciadas y habilita protección para población en movilidad. | Dificultad para identificar autoridad responsable y exigir derechos en un sistema fragmentado (federal/estatal/municipal). |
| Ley General de Salud | No establece barreras legales para que personas en movilidad accedan a servicios públicos de salud. | Acceso desigual por falta de recursos, información, rutas claras, insumos y personal capacitado. |
| NOM-046 (violencia familiar y sexual) | Establece criterios para prevenir, detectar y atender violencia familiar y sexual; orienta la atención a sobrevivientes. | Aplicación tardía o fragmentada; falta de capacitación y de rutas operativas claras para atención integral. |
México cuenta con un marco jurídico amplio para proteger a las mujeres frente a la violencia, incluso cuando se encuentran en situación migratoria irregular. Un hallazgo central del análisis coordinado por organizaciones especializadas es que la legislación federal reconoce el impacto diferenciado de los delitos contra mujeres y contra niñas, niños y adolescentes en movilidad, y permite invocar derechos sin que la protección esté condicionada a demostrar ciudadanía mexicana.
En materia de salud, la Ley General de Salud no establece barreras legales para que las personas en movilidad accedan a servicios públicos. El mismo análisis subraya que la normativa reconoce derechos vinculados con la atención de violencia sexual y reproductiva, lo que incluye la obligación de brindar atención oportuna y con enfoque de derechos.
En casos de violencia sexual, la aplicación de la NOM-046 es clave porque establece criterios para prevenir, detectar y atender la violencia familiar y sexual. En términos de política pública, esto debería traducirse en rutas de atención claras, personal capacitado y servicios disponibles, especialmente para sobrevivientes que requieren atención médica, psicológica y acompañamiento para acceder a justicia.
Sin embargo, el problema no es la ausencia de normas, sino la distancia entre el derecho formal y el acceso real. El marco jurídico puede reconocer derechos sin exigir ciudadanía, pero si en la práctica se piden requisitos extra, se niega información o se deriva de una institución a otra sin resolución, el derecho se vuelve difícil de ejercer. En movilidad humana, esa brecha se amplifica: los tiempos institucionales rara vez coinciden con la urgencia de protección, salud y seguridad que vive una mujer sobreviviente.
Desafíos en la implementación de políticas públicas
Brechas en la Implementación Real
Cómo suele “romperse” la implementación (del papel a la atención real):
1) Diseño y reglas: se define el programa/obligación (p. ej., PIPASEVM, NOM-046), pero queda poco aterrizado a rutas para movilidad.
2) Presupuesto: si el financiamiento es insuficiente o se recorta, baja la capacidad operativa (personal, turnos, traslados, traductores, insumos).
3) Operación diaria: cada institución atiende su parte, pero sin engranes (migración–salud–justicia–protección), la sobreviviente queda “rebotando”.
4) Registro de casos: si no se captura la variable migratoria de forma homogénea, no se dimensiona la demanda ni se ajustan servicios.
5) Evaluación y corrección: con indicadores irregulares o incompletos, se vuelve difícil saber qué funciona y qué no, y por qué.
Checkpoint útil: si en cualquiera de estos pasos no hay responsable claro, plazos y canal de seguimiento, la ruta de atención tiende a fragmentarse.
El informe “Análisis de políticas públicas sobre prevención, atención y erradicación de la violencia basada en género contra mujeres en contextos de movilidad humana en México” revisó legislación, políticas, gasto gubernamental y jurisprudencia, además de recuperar experiencias de sobrevivientes y de informantes de instituciones públicas y organizaciones civiles. El diagnóstico resultante apunta a un desafío recurrente: la implementación no acompaña al marco normativo, y la respuesta estatal se fragmenta entre niveles de gobierno y dependencias con mandatos distintos.
Un ejemplo concreto aparece en el Programa Integral para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (PIPASEVM): el programa cuenta únicamente con una meta e indicador de resultado específicamente relacionado con mujeres en contextos de movilidad. Ese indicador se refiere a la tasa de mujeres, hijas e hijos víctimas colaterales de violencia que recibieron atención en Centros de Justicia para las Mujeres (CJM), desagregada por condición migrante. El propio informe advierte que la información de este indicador se presenta de manera irregular a nivel nacional y estatal, lo que limita la evaluación de si la política pública está llegando a quienes la necesitan.
La implementación también se ve afectada por el componente presupuestario. El financiamiento para implementar la Ley de Migración se ha mantenido por debajo de lo necesario para cubrir necesidades operativas. En el caso de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), el presupuesto asignado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2025 disminuyó 10% respecto de 2024. Además, el proyecto de PEF 2026 contemplaba una reducción de 7% en Servicios Personales de la COMAR: de 31.6 millones de pesos en 2025 a 29.4 millones en 2026, con posibles impactos directos en capacidad operativa y disponibilidad de personal especializado.
A esta presión se suma la reducción del financiamiento internacional destinado a organizaciones que acompañan a personas migrantes y refugiadas. Cuando el Estado no cubre la demanda y la sociedad civil enfrenta recortes externos, la brecha de atención se ensancha: menos personal, menos continuidad, menos capacidad para sostener acompañamientos largos, que suelen ser indispensables para denunciar y sostener procesos de justicia.
Acceso a servicios de salud para mujeres migrantes
Cuatro claves del acceso real
Cuatro preguntas para evaluar si el acceso a salud es “real” (no solo legal):
- Disponibilidad: ¿hay personal, insumos, medicamentos y servicios (incluida salud mental) cuando se necesitan?
- Oportunidad: ¿la atención llega a tiempo, especialmente en violencia sexual, o se retrasa por trámites/derivaciones?
- Trato: ¿hay confidencialidad, no discriminación y atención libre de estigma por origen o situación migratoria?
- Continuidad: ¿la mujer puede sostener seguimiento (médico, psicológico y legal) sin perderse entre instituciones o traslados?
En el papel, el acceso a servicios de salud para mujeres migrantes, refugiadas o solicitantes de asilo no debería estar condicionado por la ciudadanía. El marco normativo reconoce derechos relacionados con la atención de violencia sexual y reproductiva. En la práctica, sin embargo, el acceso se vuelve desigual cuando faltan recursos, información y rutas claras de atención.
El análisis advierte que el PEF 2025 redujo el gasto en salud en 34%, con posibles repercusiones para población sin seguridad social. El impacto puede sentirse en sistemas estatales de salud, medicamentos, servicios y salud mental. Para mujeres sobrevivientes de violencia basada en género, estas áreas no son “complementarias”: son parte del paquete mínimo de atención para estabilizar, prevenir daños y acompañar decisiones informadas.
En casos de violencia sexual, la oportunidad de la atención es determinante. Cuando la atención se retrasa o se fragmenta, se incrementa el riesgo de que la sobreviviente abandone el proceso, no reciba atención integral o quede expuesta a nuevas violencias.
Además, la falta de información confiable sobre derechos y servicios disponibles afecta de manera particular la salud sexual y reproductiva. Si una mujer migrante no sabe a dónde acudir, qué servicios existen o qué institución debe responder, puede terminar dependiendo de recomendaciones informales o redes sociales, con el riesgo de desinformación o de ser canalizada a espacios no seguros.
Desde un enfoque de salud pública y justicia reproductiva, el acceso real implica algo más que “no prohibir”: requiere disponibilidad, personal capacitado, insumos, confidencialidad y trato libre de estigma. En movilidad humana, donde el tiempo y la seguridad son limitados, la accesibilidad se mide por la capacidad del sistema de responder rápido y sin laberintos.
Dificultades en la coordinación institucional
Centralización o Coordinación Institucional
Centralizar vs coordinar (dos caminos con costos distintos):
- Más centralización (una “ventanilla” fuerte): puede simplificar el acceso y reducir rebotes, pero requiere presupuesto, personal y capacidad real para resolver (si no, solo concentra filas y demoras).
- Más coordinación interinstitucional (varias instancias engranadas): puede dar atención integral (migración–salud–justicia–protección), pero si no hay acuerdos operativos, responsables y seguimiento, aumenta el riesgo de fragmentación y pérdida de continuidad.
En movilidad, el costo de fallar suele medirse en tiempo y seguridad: cada traslado, espera o derivación puede aumentar exposición a nuevas violencias.
Uno de los hallazgos más consistentes del análisis es la dificultad para coordinar a las instituciones responsables de la política migratoria con aquellas encargadas de prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Esta desconexión se traduce en rutas de atención rotas: una mujer puede ser atendida por una instancia, pero no lograr continuidad en protección, salud, asesoría jurídica o acompañamiento psicosocial.
La estructura federal, estatal y municipal vuelve compleja la identificación de autoridades responsables y la exigibilidad de derechos. En términos prácticos, esto significa que una sobreviviente puede enfrentar múltiples ventanillas, requisitos distintos y criterios variables según la entidad federativa. Para quienes no cuentan con redes de apoyo o acompañamiento especializado, la complejidad institucional puede convertirse en una barrera para acceder a la justicia.
Los Centros de Justicia para las Mujeres (CJM) son un ejemplo de servicios integrales que, en teoría, podrían reducir la fragmentación: ofrecen asesoría jurídica, atención psicológica y médica, acompañamiento social y protección. En México existen 65 centros distribuidos en 31 entidades federativas. Sin embargo, el estudio encontró problemas de coordinación y registro.
La coordinación no solo es un asunto administrativo: define si una mujer recibe protección o queda expuesta. Cuando migración, salud, procuración de justicia y servicios especializados operan como islas, la carga de “armar el caso” y “conectar los puntos” recae en la sobreviviente. Y en movilidad humana, esa carga suele ser incompatible con la urgencia de seguridad, la falta de recursos y el miedo a represalias.
Por eso, las recomendaciones del informe apuntan a mecanismos formales de colaboración entre dependencias clave. Sin acuerdos operativos, protocolos compartidos y responsabilidades claras, la política pública se queda en declaraciones generales y no se convierte en una red efectiva de protección.
Impacto de la falta de información sobre derechos
Brecha de información y acceso
Dato clave del estudio citado:
- 80% de la población encuestada carecía de información confiable sobre sus derechos, recursos y referencias de apoyo.
Efecto práctico observado en el análisis:
- Muchas mujeres terminan dependiendo de familiares, recomendaciones de otras personas o redes sociales (Facebook/WhatsApp) para ubicar servicios, lo que puede traducirse en desinformación, llegadas tardías o rutas inseguras.
El desconocimiento de políticas migratorias y la falta de información confiable agravan los riesgos y las barreras de acceso. De acuerdo con el estudio, 80% de la población encuestada carecía de información confiable sobre sus derechos, recursos y referencias de apoyo. En ese vacío, muchas mujeres dependían de familiares, recomendaciones de otras personas o redes sociales como Facebook y WhatsApp para conocer servicios disponibles.
Esta dependencia de canales informales no es un detalle menor: puede significar llegar tarde, llegar al lugar equivocado o exponerse a desinformación. La falta de información afecta trámites de regularización, acceso a la justicia, empleo y servicios de salud, particularmente los relacionados con salud sexual y reproductiva. Cuando una mujer no sabe qué institución debe atenderla, qué documentos son necesarios o qué derechos puede exigir, el sistema se vuelve opaco y, por tanto, inaccesible.
La desinformación también puede reforzar el subregistro. Si una sobreviviente cree que denunciar pondrá en riesgo su estancia o que no será atendida por no tener documentos, es más probable que no busque ayuda institucional. Y si la ruta de atención no está explicada en lenguaje claro, con referencias verificables, la probabilidad de abandono aumenta.
En contextos de movilidad, la información es una forma de protección. No sustituye a los servicios, pero puede reducir riesgos inmediatos: saber dónde hay atención médica, dónde hay asesoría jurídica, qué instancias ofrecen acompañamiento, y qué hacer ante violencia sexual. Cuando esa información no está disponible de manera accesible y confiable, la desigualdad se profundiza: quienes tienen redes o acompañamiento avanzan; quienes viajan solas o con hijas e hijos quedan más expuestas.
La investigación, al recuperar testimonios de sobrevivientes (entre 2020 y 2025) y entrevistas a informantes clave, muestra que la falta de información no es un problema individual, sino un fallo del ecosistema institucional. En un país con marco jurídico amplio, la información debería ser parte del cumplimiento del derecho.
Estadísticas sobre violencia contra mujeres migrantes
| Indicador / hallazgo (según el análisis citado) | Dato | Qué implica para política pública |
|---|---|---|
| Mujeres consultadas víctimas de algún delito durante el tránsito por México | 53% | Riesgo alto y multifactorial; requiere prevención y protección en ruta. |
| Mujeres consultadas que reportaron secuestro | 28% | Delitos de alto impacto; necesidad de respuesta urgente y coordinación interinstitucional. |
| Mujeres consultadas que reportaron extorsión económica | 40% | Vulnerabilidad económica y coerción; afecta decisiones de movilidad y acceso a servicios. |
| Mujeres consultadas que reportaron violencia basada en género | 34% | VBG como patrón, no evento aislado; demanda rutas de atención integrales. |
| Centros de Justicia para las Mujeres (CJM) en México | 65 (en 31 entidades) | Hay infraestructura, pero no necesariamente accesible/registrada para población migrante. |
| Entidades que reportaron datos sobre personas migrantes atendidas e identidad (vía solicitudes de información) | 11 | Registro desigual; dificulta comparabilidad y planeación. |
| Entidades que informaron actividades pero sin variable migratoria | 7 | Se atiende, pero no se puede medir alcance real en movilidad. |
| Entidades que no respondieron | 9 | Opacidad y vacíos de rendición de cuentas. |
El informe subraya un problema que atraviesa toda la respuesta pública: los datos oficiales no permiten dimensionar la violencia contra mujeres migrantes porque, en general, los registros no están desagregados por condición migratoria. Si no se sabe cuántas víctimas son migrantes, refugiadas o solicitantes de asilo, se vuelve difícil estimar magnitud, identificar patrones y diseñar políticas específicas.
El caso de los Centros de Justicia para las Mujeres (CJM) ilustra esta limitación. Aunque existen 65 CJM en 31 entidades federativas, la información sobre mujeres migrantes atendidas no está disponible de manera homogénea. A través de solicitudes de información, el estudio encontró respuestas dispares: 11 entidades reportaron datos sobre personas migrantes atendidas y su identidad; siete estados informaron sobre actividades pero no contaban con la variable migratoria; y otros nueve estados no respondieron.
Esta fragmentación estadística tiene consecuencias directas. Sin datos comparables, no se puede saber cuántas mujeres migrantes llegan a los servicios, qué tipo de violencia enfrentan, qué atención reciben ni si los mecanismos están funcionando. También limita la evaluación del único indicador del PIPASEVM que menciona explícitamente a mujeres en movilidad, cuya presentación es irregular.
En paralelo, el informe recupera datos de diagnósticos que sí permiten aproximaciones: 53% de mujeres consultadas reportó haber sido víctima de algún delito durante el tránsito; 34% reportó violencia basada en género. Estos datos, aunque valiosos, no sustituyen un sistema público de información robusto y continuo.
La ausencia de estadísticas desagregadas no es solo un vacío técnico: es una barrera para la rendición de cuentas. Si no se mide, no se prioriza; si no se registra, no se corrige. Para una política pública con enfoque de derechos, la producción de datos es parte de la obligación de garantizar acceso efectivo.
Recomendaciones para mejorar la atención a mujeres migrantes
Acciones prioritarias para atención integral
Acciones priorizables (según las recomendaciones del informe citado):
- Ratificar convenios de colaboración entre Secretaría de las Mujeres, INM y COMAR para dar continuidad a mecanismos de atención y asesoría.
- Acordar rutas de atención con responsables y seguimiento (migración–salud–justicia–protección) para evitar “rebotes” entre ventanillas.
- Revisar casos de feminicidio rezagados en la FGR cuando involucren a mujeres en movilidad.
- Fortalecer desde salud la atención a niñas, niños y adolescentes migrantes (detección, canalización y acompañamiento).
- Asegurar aplicación oportuna de la NOM-046 en violencia sexual (capacitación, insumos y rutas claras).
- Fortalecer recursos públicos para acompañamiento a sobrevivientes de VBG en movilidad, ante recortes y reducción de financiamiento internacional.
- Impulsar redes de análisis y auditoría ciudadana del presupuesto en migración y género.
- Profesionalizar y sostener a organizaciones civiles que acompañan a sobrevivientes (continuidad y calidad de atención).
El informe plantea recomendaciones orientadas a cerrar la brecha entre derechos reconocidos y condiciones reales. Una de las principales es mejorar la coordinación entre instituciones responsables de migración y aquellas encargadas de garantizar una vida libre de violencia para las mujeres. En concreto, propone ratificar convenios de colaboración entre la Secretaría de las Mujeres, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la COMAR para dar continuidad a mecanismos de atención y asesoría.
También recomienda revisar casos de feminicidio rezagados en la Fiscalía General de la República cuando involucren a mujeres en movilidad. Esta medida apunta a un problema de fondo: la justicia no puede depender de la estabilidad territorial o documental de la víctima. Si el caso se estanca por falta de coordinación o por cambios de jurisdicción, la impunidad se consolida.
En el ámbito de salud, el documento plantea fortalecer la atención a niñas, niños y adolescentes migrantes desde el sector salud, lo que incluye capacidades para detectar violencia, canalizar y sostener acompañamientos. En casos de violencia sexual, la aplicación oportuna de la NOM-046 es un punto crítico: sin personal capacitado y rutas claras, el derecho se vuelve letra muerta.
En materia presupuestaria, el informe identifica la necesidad urgente de fortalecer recursos públicos destinados a quienes brindan acompañamiento y atención a mujeres sobrevivientes de VBG en movilidad. Esto cobra relevancia ante recortes presupuestarios y la reducción del financiamiento internacional para organizaciones acompañantes.
Finalmente, propone impulsar redes de análisis y auditoría ciudadana sobre el presupuesto destinado a migración y género, y fortalecer la profesionalización de organizaciones civiles que acompañan a sobrevivientes. En un contexto de subregistro y datos incompletos, la vigilancia social y la transparencia presupuestaria se vuelven herramientas para exigir continuidad, calidad y cobertura real.
Reflexiones finales sobre la situación de las mujeres migrantes en México
La necesidad de un enfoque integral en políticas públicas
El panorama 2026 muestra una tensión constante: México tiene leyes y normas que reconocen derechos para mujeres migrantes y personas gestantes, incluso sin ciudadanía, pero la protección no siempre llega. La brecha entre el derecho formal y el acceso real se expresa en coordinación institucional insuficiente, información poco accesible y registros incompletos que impiden dimensionar el problema y evaluar resultados.
Un enfoque integral implica que migración, salud, procuración de justicia y servicios especializados operen como una red —con rutas claras, personal capacitado, presupuestos suficientes y datos desagregados— para que la condición migratoria no se convierta en un obstáculo para acceder a protección, salud, justicia y una vida libre de violencia.
Desde la perspectiva de Tengo Un Retraso, este tema también es de salud pública y justicia reproductiva: garantizar atención oportuna y libre de estigma ante la violencia sexual y reproductiva, así como información confiable sobre derechos y servicios, es parte de hacer efectivo el derecho a decidir y la autonomía corporal, sin discriminación por origen o situación migratoria.
Este texto se basa en información y cifras de acceso público disponibles a la fecha de redacción, con referencias presupuestarias 2025–2026. En movilidad humana, la disponibilidad de servicios y los criterios de registro pueden variar entre entidades y cambiar con el tiempo. Para diseñar o evaluar acciones, conviene contrastar estos datos con fuentes locales recientes y rutas de atención vigentes, ya que pueden surgir actualizaciones.
Fuentes consultadas
- Mujeres migrantes enfrentan violencia de género y barreras para acceder a justicia en México — cimacnoticias.com.mx/2026/09/11/mujeres-migrantes-enfrentan-violencia-de-genero-y-barreras-para-acceder-a-justicia-en-mexico/
- es-us.noticias.yahoo.com/diez-mujeres-migrantes-v%C3%ADctimas-delitos-110032624.html
- grupoanimal.mx/quintana-roo/seguridad/atlas-violencia-quintana-roo-focos-rojos-mujeres
- caritas.es/main-files/uploads/2026/09/FOESSA-Libro-I_compressed2_compressed-1.pdf
- cronica.com.mx/nacional/2026/09/09/organizaciones-advierten-sobre-brechas-en-atencion-a-mujeres-migrantes-victimas-de-violencia-en-mexico/
- instagram.com/p/DdGBXktslhf/
- jornada.com.mx/noticia/2026/09/09/politica/buscar-justicia-puede-poner-en-riesgo-de-deportacion-a-mujeres-migrantes-victimas-de-violencia
- threads.com/@imernoticias/post/DdFXhDTCk8X
- Clara Brugada Molina, 2026 — x.com/ClaraBrugadaM/status/2094520686870233411
- Milenio Televisión, 2026 — facebook.com/mileniotelevision/videos/-puntomedio-hay-un-aumento-en-las-detenciones-por-extorsi%C3%B3n-funcionarios-del-pri/985119947321603/
- Ámbito, 2026 — ambito.com/mexico/economia/clara-brugada-le-deposita-4000-hombres-y-mujeres-57-59-anos-cdmx-requisitos-y-como-registrarse-septiembre-2026-n6316529









