Si te pusiste en contacto con el número 618 257 8240 NO FORMA PARTE DE NOSOTRAS, es una estafa, nuestro número de contacto es el que se muestra en esta página (55 4453 4212).

Marcela Lagarde y el feminismo en 2026: pluralidad y poder

Marcela Lagarde y el feminismo en 2026: pluralidad y poder

Tabla de contenidos


Lagarde aboga por un feminismo transformador

  • Marcela Lagarde plantea que el feminismo se fortalece cuando negocia en espacios de poder sin perder su diversidad política e ideológica.
  • Distingue entre poder como dominación y poder democrático, orientado a igualdad y justicia.
  • Llama a construir acuerdos entre feministas reconociéndose como sujetas políticas.
  • Subraya que los derechos sexuales y reproductivos son indispensables para la libertad y los proyectos de vida.

Este resumen se basa en la cobertura de CIMAC Noticias sobre la intervención de Marcela Lagarde y de los Ríos.

Negociación feminista y poder político
La intervención citada ocurre en una master class titulada “Claves feministas para la negociación en los espacios de poder”, donde Lagarde —antropóloga, investigadora y feminista mexicana— pone el acento en la negociación como práctica política (no como concesión). El llamado cobra especial relevancia en 2026 por la discusión pública sobre agendas de igualdad y por el hecho histórico de que México tenga por primera vez una presidenta, un contexto que vuelve más visible el debate sobre cómo se ejerce el poder y con qué fines.

Definición del feminismo desde la pluralidad

En 2026, Marcela Lagarde y de los Ríos insiste en una idea que atraviesa su reflexión pública: el feminismo no es un pensamiento único. En una master class sobre “claves feministas para la negociación en los espacios de poder”, sostuvo que su fuerza está en la pluralidad. Dicho de otro modo: no hay una sola agenda ni una sola forma legítima de participar.

Esta lectura retoma lo expuesto por Lagarde durante esa master class, en la que planteó la negociación política como una herramienta para transformar estructuras patriarcales sin renunciar a la diversidad del movimiento.

Esa definición tiene consecuencias prácticas. Si las mujeres y personas con capacidad de gestar participan en ámbitos distintos —organizaciones, instituciones, comunidades, partidos o espacios académicos—, el movimiento no puede reducirse a una voz homogénea. Para Lagarde, reconocer esa diversidad no debilita: permite construir acuerdos internos y, desde ahí, negociar con mayor capacidad frente a otros actores.

Pluralidad: voces, agendas y acción
Pluralidad, en el sentido que plantea Lagarde, puede leerse como la combinación de:

  • Voces: mujeres y personas gestantes con trayectorias y condiciones distintas (territorio, clase, edad, pertenencia comunitaria, etc.).
  • Agendas: prioridades que no siempre coinciden (violencias, cuidados, autonomía económica, derechos sexuales y reproductivos, participación política, entre otras).
  • Formas de acción: incidencia institucional, organización comunitaria, academia, movilización social, litigio estratégico, comunicación.
  • Mínimos compartidos: acuerdos básicos que permiten negociar sin exigir uniformidad.

La pluralidad como fortaleza

Lagarde enfatiza que la pluralidad es una fortaleza porque vuelve posible el diálogo y el intercambio entre mujeres con prioridades distintas. En su planteamiento, el reconocimiento de las diferencias es la base para generar consensos incluso antes de sentarse a negociar en “los espacios de poder”. Esa preparación interna —acordar mínimos, identificar objetivos compartidos— es parte de la estrategia.

La pluralidad también se conecta con una visión histórica construida por el feminismo durante décadas: una lectura propia de la condición de las mujeres que ha permitido nombrar desigualdades y diseñar agendas específicas para enfrentarlas. En ese marco, la diversidad de voces no es ruido: es un repertorio de experiencias y herramientas para disputar lo público sin renunciar a lo que cada grupo considera urgente.

Pluralidad con fuerza negociadora
Cómo convertir la pluralidad en capacidad real de negociación (con checkpoints):
1) Reconocer diferencias sin jerarquizarlas: mapear prioridades y límites de cada grupo.

  • Checkpoint: ¿todas las partes se sienten nombradas y escuchadas, no “toleradas”?

2) Acordar mínimos comunes: definir 2–4 objetivos compartidos y no negociables.

  • Checkpoint: ¿los mínimos están escritos en lenguaje claro y entendible para todas?

3) Definir el “para qué” de la negociación: qué cambio concreto se busca (norma, presupuesto, política pública, práctica institucional).

  • Checkpoint: ¿hay un resultado verificable (qué cambia, para quién y cuándo)?

4) Preparar la negociación: roles, mensajes, datos básicos y líneas rojas.

  • Checkpoint: ¿se sabe qué se cede y qué no, y quién decide si se ajusta la postura?

5) Cerrar y dar seguimiento: acuerdos, responsables y evaluación.

  • Checkpoint: ¿hay un mecanismo para revisar avances y corregir si el acuerdo no se cumple?

Diferenciación del poder en el contexto feminista

Una de las claves de Lagarde es distinguir el poder entendido como dominación —el que históricamente ha subordinado a mujeres y niñas— de un poder democrático y transformador. La diferencia no es semántica: marca el tipo de política que se busca construir. Si el poder se ejerce para someter, reproduce jerarquías; si se ejerce para ampliar derechos, puede impulsar igualdad y justicia.

Por eso, cuando afirma que “la cuestión es resolver de frente la opresión”, coloca el foco en disputar relaciones de poder, no sólo en ocupar cargos. En su propuesta, las feministas deben generar herramientas y recursos para estructurar una política con perspectiva feminista: una que no copie el modelo patriarcal, sino que lo reemplace por alternativas modernas y democráticas.

Enfoque de poder Cómo se expresa en la práctica Qué produce Riesgos si se adopta sin crítica
Poder como dominación Control, subordinación, castigo, exclusión de voces disidentes Jerarquías, obediencia, desigualdad sostenida Reproducir el modelo patriarcal “con otros nombres”; normalizar violencia política y silenciamiento
Poder democrático y transformador Deliberación, negociación, rendición de cuentas, ampliación de derechos Igualdad, justicia, instituciones más abiertas Cooptación o simulación (participación sin decisión); avances frágiles si no hay seguimiento

Responsabilidad de las feministas en la lucha contra la dominación patriarcal

Lagarde plantea una responsabilidad democrática: identificar y erradicar las causas que sostienen la dominación patriarcal, al tiempo que se construyen alternativas para sustituir ese modelo. Su pregunta va más allá del diagnóstico: no basta reconocer la dominación; hay que imaginar cómo sería una sociedad sin ella y qué se propone como reemplazo.

En esa ruta, el principio de que “lo personal es político” aparece como una herramienta para conectar experiencias individuales con estructuras sociales. La transformación, sugiere, no se limita a resistir expresiones conservadoras: apunta a una reconfiguración profunda del orden social para constituir a las mujeres como sujetas plenas de derechos, libertades y participación democrática.

Responsabilidad democrática con pluralidad
Pistas accionables para asumir esa “responsabilidad democrática” (sin perder pluralidad):

  • Identificar causas concretas (no sólo síntomas): ¿qué norma, práctica o institución sostiene la desigualdad aquí?
  • Priorizar: ¿qué cambio tendría mayor impacto para más mujeres y personas gestantes en este contexto?
  • Formular alternativa: ¿cómo se vería la solución en la vida diaria (servicio, política, presupuesto, protocolo)?
  • Definir a quién se negocia y con qué: actor clave, demanda clara, evidencia mínima y líneas rojas.
  • Cuidar el método: ¿la forma de decidir y liderar no reproduce dominación (silencios, castigos, exclusiones)?
  • Medir cumplimiento: ¿qué indicador simple mostraría avance real y qué haría saltar una alerta?

Participación política de las mujeres como acción transformadora

Para Lagarde, uno de los debates centrales es definir la agenda de los próximos años. En ese horizonte, la participación política de las mujeres no debe entenderse como concesión, sino como acción legítima y transformadora: entrar a la política con una visión abierta, democrática y firme, sin esperar que “alguien otorgue derechos”.

En su intervención también subrayó la relevancia histórica de que México tenga por primera vez una presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, y consideró que se ha ido construyendo una agenda pública que incorpora temas impulsados por el movimiento feminista. En ese contexto, remarcó que esos derechos siguen siendo indispensables para garantizar la libertad de las mujeres y ampliar sus posibilidades de decidir sobre sus proyectos de vida.

Negociación y derechos en agenda
Algunas referencias que ayudan a dimensionar por qué “negociar en espacios de poder” importa:

  • Lagarde lo formula así: «La negociación no pretende que alguien nos otorgue derechos, sino participar en la política con una visión abierta, democrática y firme» (cita recogida en la cobertura de CIMAC Noticias).
  • En la región, la violencia feminicida sigue siendo un desafío estructural: la CEPAL reportó que en 2025 se registraron más de 4,500 feminicidios en América Latina (dato regional, útil como orden de magnitud para entender la urgencia de políticas públicas sostenidas).
  • En términos de agenda, Lagarde subraya que los derechos sexuales y reproductivos no son un “tema sectorial”, sino una condición para la libertad y para decidir proyectos de vida, lo que conecta directamente con la disputa por presupuestos, servicios y marcos normativos.

Según Marcela Lagarde

Fortalecimiento de la diversidad en el movimiento

La apuesta de Lagarde por la pluralidad no es una invitación a diluir el feminismo, sino a hacerlo más capaz de negociar y transformar. Reconocer a “las otras” como sujetas políticas —con capacidad de diálogo— aparece como condición para construir acuerdos y sostener una estrategia común en escenarios de disputa.

Desafíos y oportunidades en la agenda feminista

El reto, según su planteamiento, es doble: mantener la diversidad sin fragmentarse y, a la vez, construir un poder democrático que sustituya estructuras patriarcales. En 2026, esa discusión se cruza con una agenda pública en movimiento y con una exigencia constante: que los derechos, incluidos los sexuales y reproductivos, se traduzcan en libertad real para decidir el propio futuro.

Desde la perspectiva editorial de Tengo Un Retraso (MSI Reproductive Choices Mexico), esta conversación importa en la medida en que conecta pluralidad política con acceso efectivo a derechos: autonomía corporal, justicia reproductiva y servicios de salud sexual y reproductiva libres de estigma para mujeres y personas gestantes.

Este texto sintetiza y organiza ideas atribuidas a Marcela Lagarde a partir de una intervención pública difundida por CIMAC Noticias. Los datos regionales citados se ofrecen como contexto general y pueden variar con actualizaciones posteriores. Para cifras específicas por país o por año, conviene contrastarlas con fuentes oficiales más recientes.


Fuentes consultadas

  • Marcela Lagarde llama a fortalecer la pluralidad del feminismo — cimacnoticias.com.mx/2026/07/06/marcela-lagarde-llama-a-fortalecer-la-pluralidad-del-feminismo/
  • facebook.com/groups/bazardelibrossanfernando/posts/1331813849163961/
  • instagram.com/reel/DaV7b5Txi8k/
  • MUCD, 2026 — mucd.org.mx/2026/06/frente-al-feminicidio-y-la-violencia-de-genero-mas-castigo-no-garantiza-mas-justicia-para-las-mujeres-analisis-conjunto-de-organiz/
  • Pie de Página, 2026 — piedepagina.mx/organizaciones-civiles-alertan-sobre-riesgos-en-la-nueva-ley-federal-de-feminicidio/