La historia de La Siempreviva: un legado feminista en México
Tabla de contenidos
- 1. La Siempreviva: pionera del feminismo en México
- 2. Origen de La Siempreviva y su fundadora
- 2.1 Rita Cetina Gutiérrez: vida y obra
- 2.2 Contexto social y político de 1870
- 3. La evolución de La Siempreviva
- 3.1 Publicación y clausura de la revista
- 3.2 Impacto en la educación de mujeres
- 4. La Siempreviva como antecedente del feminismo
- 4.1 Promoción de la igualdad de derechos
- 4.2 Contribuciones a la emancipación femenina
- 5. Logros en la igualdad de género en México
- 5.1 Igualdad electoral y reformas constitucionales
- 5.2 Efectos de la educación en la autonomía femenina
- 6. Legado de La Siempreviva en el contexto contemporáneo
La Siempreviva: pionera del feminismo en México
Educación y participación femenina
- Primera publicación: 1870.
- Lugar: Mérida, Yucatán.
- Periodicidad: quincenal.
- Impulsoras: Rita Cetina Gutiérrez, con colaboradoras como Gertrudis Tenorio Zavala y Cristina Farfán.
- Ejes del proyecto: educación científica y literaria para mujeres, trabajo remunerado y participación intelectual en la vida pública.
- Alcance más allá de la revista: círculo científico-literario y una escuela para niñas y señoritas (fundada en 1871).
Este recuento retoma información publicada por CIMAC Noticias y referencias a los trabajos de la historiadora Piedad Peniche Rivero sobre Rita Cetina y el proyecto editorial y educativo de La Siempreviva.
Origen de La Siempreviva y su fundadora
En 1870, cuando La Siempreviva apareció por primera vez, México intentaba recomponerse tras guerras consecutivas —la Guerra de Reforma y la intervención francesa— y tras el episodio del intervencionismo de Maximiliano de Habsburgo, proclamado emperador. En ese país “lastimado” por la violencia política, la vida cotidiana de las mujeres seguía marcada por una ciudadanía negada y por una autonomía social constreñida: su horizonte se reducía al ámbito privado y a una personalidad jurídica limitada.
En ese contexto, la península de Yucatán se volvió un laboratorio pacífico de modernidad. Mérida contaba con imprentas, círculos literarios y debates que abrieron rendijas para que algunas mujeres —maestras y periodistas— se incorporaran a la discusión de ideas. De esa vida liberal e intelectual surgió La Siempreviva, una revista literaria y social dedicada a educación, cultura y derechos de las las mujeres, que hoy se considera un antecedente clave del feminismo mexicano.
Modernización y exclusión femenina
A finales de la década de 1860, México vivía una reconstrucción política y social tras conflictos armados, mientras el ideal de “modernización” convivía con la exclusión de las mujeres de la ciudadanía. En Yucatán, la existencia de imprentas, tertulias y círculos literarios facilitó que ideas y textos circularan con mayor rapidez. Ese ecosistema cultural hizo posible que una revista quincenal se sostuviera como espacio de debate y formación, incluso cuando el acceso femenino a universidades, prensa y política seguía siendo restringido.
Rita Cetina Gutiérrez: vida y obra
Rita Cetina Gutiérrez fue gestora, editora y escritora de La Siempreviva. Su figura destaca no solo por haber sostenido una publicación hecha por mujeres, sino por haber articulado un proyecto más amplio de formación y emancipación. Se acompañó de otras mujeres, entre ellas Gertrudis Tenorio Zavala y Cristina Farfán, con quienes alentó a las lectoras a ser librepensadoras y a buscar los mismos derechos de ciudadanía que los hombres.
Su biografía se cruza con hitos educativos en Yucatán. Nació en 1846, año que coincide con la fundación en el estado de la primera escuela oficial para niñas, donde se enseñaban catecismo, costura y lectura. Dos décadas después, el 2 de diciembre de 1867, el gobierno encabezado por Benito Juárez publicó la Ley Orgánica de Instrucción Pública: estableció la educación primaria gratuita, obligatoria y laica, y decretó la creación de instrucción secundaria para niñas y mujeres. Ese marco legal no garantizaba por sí mismo igualdad, pero abría una puerta que Cetina supo empujar desde la práctica docente y editorial.
Contexto social y político de 1870
La aparición de La Siempreviva debe leerse contra una doble tensión: por un lado, el discurso de modernización social que apostaba por una sociedad educada; por otro, la persistencia de reglas sociales que excluían a las mujeres de la ciudadanía y de la vida pública. La modernidad, en los hechos, no era universal.
En Mérida, sin embargo, existían condiciones materiales y culturales para imprimir, circular ideas y sostener redes intelectuales. Esa infraestructura —imprentas, tertulias, debates— permitió que una revista quincenal se convirtiera en plataforma para discutir educación, cultura y derechos, en una época en la que las mujeres tenían acceso restringido a universidades, prensa y espacios políticos.
La relevancia histórica de La Siempreviva también está en su carácter de “declaración política e intelectual”: afirmar el derecho de las mujeres a pensar, escribir y transformar su tiempo cuando “difícilmente podían intervenir en la discusión pública”. En otras palabras, no fue solo un producto editorial; fue una intervención en el orden social.
La evolución de La Siempreviva
La Siempreviva no fue un destello aislado. Su historia muestra continuidad, cambios institucionales y, finalmente, un cierre que no borró su impacto. La revista se integró a un proyecto emancipador más amplio. Esa combinación —publicación + comunidad intelectual + educación formal— explica por qué se le recuerda como algo más que una revista.
La historiadora Piedad Peniche Rivero ha descrito este entramado como una “cuna del feminismo mexicano”, subrayando que la apuesta de Cetina no se limitó a escribir sobre educación: construyó espacios para ejercerla. En un país donde la vida de las mujeres se ceñía al hogar, crear instituciones para aprender, debatir y publicar era una forma concreta de disputar el destino social asignado.
Evolución de La Siempreviva
Línea de tiempo (hitos principales)
- 1870: aparece La Siempreviva (revista quincenal).
- 1871: Rita Cetina funda la escuela La Siempreviva.
- 1871–1877: Cetina dirige la escuela.
- 1877–1879: Cetina dirige el Instituto Literario de Niñas.
- 1879: es reemplazada por Enriqueta Dorchester; Cetina y sus colaboradoras regresan a trabajar en La Siempreviva.
- 1886: clausura definitiva del proyecto editorial.
Publicación y clausura de la revista
La revista se publicó por primera vez en 1870 y tuvo carácter quincenal. En sus páginas, el proyecto editorial se atrevió a tocar temas inusuales para la prensa dirigida a mujeres en el siglo XIX. Un dato revelador: el número 2 (1870) contiene la primera referencia conocida a la biología de la reproducción bajo el título “secretos arcanos de la naturaleza”. En una época de silencios impuestos sobre el cuerpo y el conocimiento, esa sola inclusión habla de una voluntad de ampliar el campo de lo decible.
La trayectoria institucional de Cetina también marcó etapas. Según Peniche Rivero, Rita Cetina fundó la escuela La Siempreviva en 1871 y la dirigió hasta 1877. En ese año fue nombrada directora del Instituto Literario de Niñas; desempeñó el cargo solo dos años, hasta 1879, cuando fue reemplazada por Enriqueta Dorchester. A partir de 1879, Cetina y sus colaboradoras regresaron a laborar a La Siempreviva y continuaron hasta 1886, año de su clausura definitiva.
El cierre no cancela lo construido: deja ver, más bien, los límites de sostener proyectos de mujeres en un entorno que aún restringía su presencia pública.
Impacto en la educación de mujeres
El impacto educativo de La Siempreviva se entiende en dos planos: el simbólico y el institucional. En el simbólico, la revista defendía el acceso de las mujeres a la educación científica y literaria, cuestionaba la subordinación femenina y promovía la participación intelectual en la vida pública. En el institucional, el proyecto incluyó una escuela para niñas y señoritas y un círculo científico y literario, es decir, espacios donde el aprendizaje y la discusión no dependían de la autorización masculina.
Peniche Rivero sintetiza el núcleo de la propuesta: la revista reclamaba la emancipación de las mujeres del hogar mediante la educación superior y el trabajo remunerado, “dentro del límite de lo entonces concebible”. Esa frase importa porque muestra una estrategia: empujar fronteras sin perder legibilidad en su tiempo, para abrir camino a otras.
A diferencia de otras publicaciones decimonónicas dirigidas a mujeres —centradas casi exclusivamente en el hogar y las labores domésticas— La Siempreviva apostó por presentar a las mujeres como sujetas de pensamiento y creadoras de conocimiento. Ese giro, aplicado a la educación, significa pasar de “formar para servir” a “formar para participar”.
La Siempreviva como antecedente del feminismo
Llamar a La Siempreviva “antecedente del feminismo contemporáneo” no es una etiqueta retrospectiva vacía: describe un conjunto de prácticas y discursos que, en su época, desafiaron la idea de que las mujeres debían limitarse a obediencia, religiosidad y maternidad. La revista y el proyecto de Rita Cetina imaginaron un México distinto para las mujeres: lejos del encierro doméstico y más cerca de una educación que habilitara autonomía.
Historiadoras la consideran uno de los antecedentes más importantes del feminismo mexicano por dos razones centrales: fue una publicación hecha por mujeres y, además, construyó una red intelectual femenina en un tiempo de acceso restringido a universidades, prensa y política. En términos de movimiento, esa red es infraestructura: permite continuidad, formación de voces y circulación de ideas.
Criterios para identificar antecedentes
Cómo identificar un “antecedente” (criterios prácticos aplicados a La Siempreviva)
1) Agenda explícita de derechos: nombra la desigualdad y plantea ciudadanía/igualdad como tema público.
2) Prácticas que materializan la idea: no solo escribe; crea espacios (escuela, círculo científico-literario) para aprender y debatir.
3) Intervención en la esfera pública: usa la publicación periódica para sostener conversación, formar lectoras e influir en lo “decible”.
4) Red y continuidad: articula colaboradoras y una comunidad intelectual que puede dejar relevo (periodistas, escritoras, activistas).
5) Ampliación del campo del conocimiento: incorpora temas y lenguajes (científicos, literarios, filosóficos) que disputan la exclusión.
Promoción de la igualdad de derechos
En sus páginas, La Siempreviva alentaba a las mujeres a buscar los mismos derechos de ciudadanía que los hombres. Esa demanda era radical en un país donde la ciudadanía femenina tardaría décadas en materializarse. La revista no podía otorgar derechos, pero sí podía hacer algo decisivo: nombrar la desigualdad como un problema público y no como destino privado.
La publicación promovía la igualdad intelectual entre hombres y mujeres mediante ensayos, discusiones y textos que trataban a las lectoras como interlocutoras capaces. Incluía reflexiones filosóficas y morales, traducciones, crónicas culturales y discusiones sobre educación para las mujeres. En conjunto, ese repertorio construía una idea de igualdad que no se limitaba a “ser buenas esposas” con más instrucción, sino a participar en la vida pública desde el pensamiento.
Contribuciones a la emancipación femenina
La emancipación que proponía La Siempreviva tenía rutas concretas: educación superior y trabajo remunerado. No se trataba solo de “ilustrar” a las mujeres, sino de sacarlas del confinamiento doméstico mediante herramientas que generan autonomía social. En ese sentido, el proyecto fue emancipador porque conectó conocimiento con condiciones materiales de vida.
La revista abordó temas inusuales para su tiempo: además de poesía y narrativa, defendió el acceso a la educación, cuestionó la subordinación femenina y promovió participación intelectual. El ejemplo del texto sobre biología de la reproducción (“secretos arcanos de la naturaleza”) muestra una apuesta por el conocimiento del cuerpo desde una perspectiva de divulgación, en un entorno donde esos temas solían quedar fuera del alcance de las mujeres.
También contribuyó al futuro: abrió camino para periodistas, escritoras y activistas. Décadas después, publicaciones feministas y sufragistas retomarían ideas impulsadas desde Yucatán por Cetina y sus colaboradoras. La emancipación, aquí, no es un evento: es una cadena de relevos.
Logros en la igualdad de género en México
La distancia entre 1870 y el México del siglo XX se mide en reformas y derechos que tardaron en llegar. El propio contraste subraya por qué La Siempreviva fue adelantada a su tiempo: hablaba de ciudadanía cuando la ciudadanía femenina era inexistente. En México, los derechos de ciudadanía para las mujeres se concretaron en 1953 con la igualdad electoral. Y aun después, la igualdad jurídica plena no estaba garantizada: fue hasta 1974 cuando el Congreso reformó el Artículo 4° constitucional para establecer que mujeres y hombres son iguales ante la ley, abriendo la puerta a otros derechos como la patria potestad de hijas e hijos.
Estos hitos no nacen de una sola fuente, pero dialogan con una tradición de pensamiento y organización que La Siempreviva ayudó a inaugurar: la idea de que la igualdad no es concesión, sino exigencia.
| Hito (México) | Año | ¿Qué cambió en la práctica? | Por qué importa para leer a La Siempreviva |
|---|---|---|---|
| Igualdad electoral (derecho al voto en condiciones de igualdad) | 1953 | Reconoce formalmente a las mujeres como sujetas de derechos políticos. | Confirma lo adelantado de una revista que ya hablaba de ciudadanía en 1870. |
| Reforma del Artículo 4° constitucional (igualdad ante la ley) | 1974 | Establece explícitamente la igualdad jurídica entre mujeres y hombres. | Muestra que la igualdad no es solo política (voto), también es legal y cotidiana. |
| Apertura a otros derechos vinculados (p. ej., patria potestad) | 1974 (en adelante) | Amplía capacidades legales para decidir y ejercer responsabilidades familiares. | Conecta con la idea de autonomía: derechos que se ejercen, no solo que se declaran. |
Igualdad electoral y reformas constitucionales
La igualdad electoral de 1953 marcó un parteaguas: reconoció formalmente a las mujeres como sujetas de derechos políticos en condiciones de igualdad. Sin ese reconocimiento, la participación en la vida pública quedaba reducida a influencia indirecta o a espacios culturales sin poder de decisión.
La reforma constitucional de 1974 al Artículo 4° —que estableció la igualdad ante la ley— amplió el alcance: no solo se trataba de votar, sino de ser reconocidas como iguales en el marco jurídico. El texto citado en el recuento histórico señala que esto abrió la puerta a otros derechos, como la patria potestad de hijas e hijos. Es decir, la igualdad se tradujo en capacidad legal para decidir y ejercer responsabilidades que antes podían estar limitadas.
Visto desde 1870, estos avances confirman la intuición de Cetina: sin ciudadanía y sin igualdad legal, la educación y la palabra chocan con techos institucionales.
Efectos de la educación en la autonomía femenina
El proyecto de La Siempreviva colocó la educación como palanca de autonomía. No era una educación ornamental: defendía la educación científica y literaria, y reclamaba educación superior como vía para salir del hogar y acceder al trabajo remunerado. En términos de derechos, esto conecta con una idea básica: sin información y sin formación, la libertad se vuelve abstracta.
La Ley Orgánica de Instrucción Pública de 1867 —educación primaria gratuita, obligatoria y laica, y creación de instrucción secundaria para niñas y mujeres— ofrece un marco para entender por qué la educación se volvió campo de disputa. La ley abre posibilidades, pero proyectos como el de Cetina las vuelven realidad social: crean escuelas, círculos de estudio y publicaciones que sostienen el aprendizaje y la discusión.
La autonomía femenina, en este enfoque, no se reduce a “poder elegir” en lo privado; implica tener herramientas para participar en lo público: escribir, debatir, trabajar, enseñar. La Siempreviva convirtió esa idea en práctica.
Legado de La Siempreviva en el contexto contemporáneo
El legado de La Siempreviva no es una pieza de museo: es una pregunta vigente sobre cómo se construye igualdad cuando el acceso a espacios de decisión, conocimiento y palabra sigue siendo desigual. Su relevancia actual radica en que ofrece un mapa temprano de estrategias: educación, redes intelectuales, publicación y trabajo remunerado como rutas de emancipación.
Además, su historia recuerda que los avances legales —cuando llegan— no aparecen de la nada. Se incuban en proyectos culturales y educativos que cambian lo que una sociedad considera posible. En ese sentido, recuperar a Rita Cetina y a sus colaboradoras no es nostalgia: es reconocer genealogías de lucha.
Tensiones entre avances y límites
Tensiones útiles para conectar 1870 con hoy
- Logros legales vs. brechas reales: reformas como 1953 y 1974 son hitos, pero no garantizan por sí solas igualdad en el día a día.
- Educación como palanca vs. barreras estructurales: aprender y publicar abre puertas, pero puede chocar con límites económicos, sociales y de acceso a espacios de decisión.
- Hablar “dentro de lo concebible” vs. empujar fronteras: la estrategia de ser legibles en su época permitió avanzar, aunque también marcó límites sobre lo que podía decirse y sostenerse públicamente.
Relevancia actual del proyecto de Rita Cetina
El proyecto de Rita Cetina fue integral. Esa integralidad es una lección contemporánea. La igualdad no se sostiene solo con discursos; requiere espacios donde se produzca conocimiento, se formen liderazgos y se construyan comunidades.
La Siempreviva también ofrece un modelo de comunicación: una revista quincenal que combinaba poesía, narrativa, ensayos, traducciones, textos científicos y crónicas culturales. Esa mezcla permitía llegar a distintas lectoras y sostener una conversación pública sobre educación y derechos. Hoy, cuando la información circula por múltiples formatos, la lógica sigue siendo útil: diversificar lenguajes para ampliar audiencias sin renunciar al contenido.
Finalmente, su apuesta por tratar a las mujeres como creadoras de conocimiento —no solo como destinatarias de consejos domésticos— sigue siendo un punto de referencia para cualquier agenda de igualdad basada en derechos.
Desafíos persistentes en la lucha por la igualdad
La historia de La Siempreviva también ilumina un problema persistente: la brecha entre el ideal de modernización y la realidad de exclusión. En 1870, México podía apostar por una sociedad educada y, al mismo tiempo, mantener a las mujeres fuera de la ciudadanía y de la vida pública. Esa contradicción no es solo del pasado: reaparece cada vez que se reconoce un derecho en el papel, pero se limita su ejercicio en la práctica.
El hecho de que la igualdad electoral llegara hasta 1953 y la igualdad ante la ley se explicitara en 1974 muestra la lentitud de los cambios estructurales. Y recuerda algo más: los derechos no son lineales; requieren defensa constante, redes y educación para sostenerse.
Desde una perspectiva de derechos y autonomía, el legado de La Siempreviva invita a mirar la igualdad como un proceso: se construye con instituciones, con acceso al conocimiento y con participación real en la vida pública, no solo con declaraciones.
Reflexiones sobre el legado de La Siempreviva en el contexto actual
La importancia
Recordar a La Siempreviva es reconocer que la educación, la circulación de ideas y la construcción de redes entre mujeres han sido —desde el siglo XIX— herramientas concretas para disputar la exclusión y ampliar la ciudadanía. Su legado ayuda a entender que los cambios legales y culturales se sostienen cuando existen espacios para aprender, escribir, debatir y participar en lo público.
Desde la perspectiva de Tengo Un Retraso (MSI Reproductive Choices Mexico), recuperar estas genealogías fortalece una conversación laica y basada en derechos sobre autonomía y acceso: sin información y sin educación, la igualdad se queda en el papel.
Este texto se basa en información públicamente disponible al momento de su redacción y en las referencias citadas en el propio artículo. En la historia editorial del siglo XIX pueden surgir nuevas ediciones, hallazgos o precisiones de fechas que ajusten algunos detalles sin alterar el sentido general. Para fines académicos, conviene contrastar con catálogos hemerográficos y estudios especializados.
