La historia de La Siempreviva: un legado feminista en 2026
Tabla de contenidos
- 1. La Siempreviva como precursor del feminismo en México
- 2. Origen y publicación de La Siempreviva
- 3. Rita Cetina Gutiérrez: gestora y figura clave
- 4. La Siempreviva como antecedente del feminismo en México
- 5. Logros en la igualdad de género en México
- 5.1 Igualdad electoral en 1953
- 5.2 Reforma del Artículo 4° en 1974
- 6. La fundación de la escuela La Siempreviva
- 7. Cierre y legado de La Siempreviva
- 8. Reflexiones Finales sobre el Legado de La Siempreviva
- 8.1 La Importancia de la Educación en la Emancipación Femenina
- 8.2 Desafíos Actuales en la Lucha por la Igualdad de Género
La Siempreviva como precursor del feminismo en México
Mujeres y espacio público en 1870
En el México de 1870, la “ciudadanía” y la vida pública estaban pensadas casi exclusivamente para los hombres, mientras que a las mujeres se les asignaba el ámbito privado y una autonomía social limitada. En ese marco, una revista escrita por mujeres no era solo un producto cultural: era una forma de ocupar espacio público con ideas, educación y debate.
- La Siempreviva apareció en 1870, en Mérida, como una revista quincenal hecha por mujeres y para mujeres.
- Fue impulsada por la maestra Rita Cetina Gutiérrez junto con colaboradoras como Gertrudis Tenorio Zavala y Cristina Farfán.
- Defendió educación científica y literaria, trabajo remunerado y participación intelectual femenina en la vida pública.
- Es considerada un antecedente clave del feminismo mexicano por la red intelectual que construyó en un contexto de exclusión.
Origen y publicación de La Siempreviva
Pionera en cultura y ciencia
- Primera publicación: 1870.
- Lugar: Mérida, Yucatán.
- Periodicidad: quincenal.
- Enfoque editorial: revista literaria y social dedicada a educación, cultura y derechos de las mujeres.
- Qué la distinguía en su época: además de poesía y narrativa, incluía traducciones, crónicas culturales, discusiones filosóficas y textos científicos.
- Ejemplo concreto de innovación: el número 2 (1870) incluye la primera referencia conocida a la biología de la reproducción bajo el título “secretos arcanos de la naturaleza”.
En 1870, La Siempreviva se publicó en un México que intentaba reconstruirse tras guerras consecutivas —la Guerra de Reforma y la intervención francesa, con el episodio del imperio encabezado por Maximiliano de Habsburgo— y que, al mismo tiempo, apostaba por una idea de modernización social basada en la educación. Ese horizonte, sin embargo, no incluía plenamente a las mujeres: su autonomía social estaba constreñida por normas que las relegaban al ámbito privado y les imponían una personalidad jurídica limitada.
En ese escenario, la península de Yucatán se convirtió en un foco de resistencia pacífica e intelectual. Mérida contaba con imprentas, círculos literarios y debates que abrieron una rendija —todavía estrecha— para que algunas mujeres maestras y periodistas se incorporaran a la discusión de ideas. De ahí surgió La Siempreviva, descrita como una revista literaria y social dedicada a la educación, la cultura y los derechos de las mujeres.
La publicación fue quincenal y, a diferencia de otras revistas dirigidas a mujeres en el siglo XIX —centradas casi exclusivamente en el hogar y las labores domésticas—, apostó por presentar a las mujeres como sujetas de pensamiento y creadoras de conocimiento. En sus páginas convivían poesía, narrativa y reflexiones morales con ensayos sobre educación para las mujeres, traducciones, textos científicos, crónicas culturales y discusiones sobre igualdad intelectual entre hombres y mujeres. En otras palabras: no solo buscaba “instruir”, sino legitimar la presencia femenina en el terreno de las ideas.
Esa apuesta editorial, en un país donde las mujeres difícilmente podían intervenir en la discusión pública, convirtió a La Siempreviva en algo más. Fue una declaración política e intelectual sobre el derecho de las mujeres a pensar, escribir y transformar su tiempo, y un proyecto emancipador que se sostuvo en la palabra impresa como herramienta de cambio.
Rita Cetina Gutiérrez: gestora y figura clave
Claves del liderazgo de Cetina
Tres claves para leer el liderazgo de Rita Cetina en La Siempreviva:
1) Prensa como aula: usar la revista para formar lectoras (ideas, ciencia, literatura) y legitimar su presencia intelectual.
2) Educación como infraestructura: convertir el impulso editorial en espacios estables (escuela y círculo científico-literario) donde aprender y debatir.
3) Red como estrategia: trabajar con otras mujeres (colaboradoras, maestras, escritoras) para sostener continuidad y ampliar alcance.
La historia de La Siempreviva está inseparablemente ligada a Rita Cetina Gutiérrez, maestra, editora y escritora que encabezó el proyecto. Su liderazgo no fue solitario: trabajó acompañada por mujeres como Gertrudis Tenorio Zavala y Cristina Farfán, con quienes alentó a las lectoras a ser librepensadoras y a buscar los mismos derechos de ciudadanía que los hombres.
La relevancia de Cetina se entiende mejor al mirar el contexto educativo de su época. Su nacimiento, en 1846, coincidió con la fundación en Yucatán de la primera escuela oficial para niñas, donde se enseñaban catecismo, costura y lectura: una formación que, aunque abría una puerta a la alfabetización, seguía orientada a un ideal doméstico y moral. Dos décadas después, el 2 de diciembre de 1867, el gobierno encabezado por Benito Juárez publicó la Ley Orgánica de Instrucción Pública, que estableció la educación primaria gratuita, obligatoria y laica, y decretó la creación de instrucción secundaria para niñas y mujeres. Ese marco legal amplió el terreno de lo posible, pero no garantizó por sí mismo una transformación cultural.
Ahí es donde la figura de Cetina adquiere densidad histórica: no solo fundó una revista, sino que impulsó un proyecto literario y emancipador que incluyó un círculo científico y literario, además de una escuela para niñas y señoritas. Su visión de un México distinto para las mujeres buscaba sacarlas del confinamiento del espacio privado mediante educación que rompiera con los ideales de obediencia, religiosidad y maternidad como destino único.
En suma, Cetina operó como gestora de una infraestructura intelectual: publicaciones, redes y espacios educativos que, en conjunto, ampliaron el repertorio de aspiraciones disponibles para las mujeres de su tiempo.
La Siempreviva como antecedente del feminismo en México
De revista a antecedente feminista
Cómo La Siempreviva pasa de “revista” a antecedente feminista (en términos históricos):
1) Nombrar el problema: cuestiona la subordinación femenina y la exclusión de la vida pública e intelectual.
2) Proponer rutas concretas: educación científica y literaria + trabajo remunerado como vías de autonomía.
3) Hacerlo practicable: crea conversación sostenida (publicación quincenal) y comunidad lectora.
4) Construir red: articula colaboradoras y lectoras en una red intelectual femenina en un entorno de acceso restringido.
5) Extender el proyecto: la revista se acompaña de escuela y círculo científico-literario, reforzando formación y continuidad.
6) Dejar huella: décadas después, otras publicaciones feministas y sufragistas retoman ideas impulsadas desde Yucatán.
Que hoy se considere a La Siempreviva un antecedente del feminismo contemporáneo no se debe únicamente a que fuera una publicación hecha por mujeres. Su importancia radica en el tipo de conversación que instaló y en la red intelectual femenina que ayudó a construir en una época en la que el acceso de las mujeres a universidades, prensa y espacios políticos era restringido.
En sus contenidos, la revista defendía el acceso de las mujeres a la educación, cuestionaba la subordinación femenina y promovía la participación intelectual de las mujeres en la vida pública. También reclamaba —dentro de los límites de lo concebible en su tiempo— la emancipación del hogar mediante la educación superior y el trabajo remunerado. Esa combinación es clave: no se trataba solo de “mejorar” la educación doméstica, sino de abrir rutas hacia la autonomía económica y la presencia pública.
Un detalle ilustra el carácter innovador de la revista: el número 2, publicado en 1870, contiene la primera referencia conocida a la biología de la reproducción bajo el título “secretos arcanos de la naturaleza”. En un siglo donde el conocimiento científico estaba fuertemente masculinizado y el cuerpo femenino era tema de silencios y controles, incluir un texto de ese tipo sugiere una intención pedagógica que desbordaba lo permitido para las mujeres en la esfera pública.
La revista, además, funcionó como plataforma para futuras periodistas, escritoras y activistas mexicanas. Décadas después, publicaciones feministas y sufragistas retomarían ideas impulsadas desde Yucatán por Cetina y sus colaboradoras. Así, La Siempreviva no solo expresó un deseo de igualdad: ayudó a crear condiciones culturales para que ese deseo se organizara, se escribiera y se transmitiera.
Logros en la igualdad de género en México
El horizonte que La Siempreviva defendía —ciudadanía, igualdad ante la ley, acceso a educación y trabajo— tardó décadas en traducirse en cambios formales a nivel nacional. La propia historia mexicana muestra esa distancia: los derechos de ciudadanía para las mujeres no llegaron de inmediato, y el reconocimiento legal de la igualdad se consolidó mucho después.
En el siglo XIX, la vida de las mujeres estaba marcada por la exclusión de la discusión pública y por una autonomía social limitada. En ese contexto, la revista y el proyecto educativo de Rita Cetina operaron como una forma de resistencia pacífica: construir argumentos, formar lectoras, crear comunidad intelectual. Con el paso del tiempo, México registró hitos jurídicos que ampliaron el marco de derechos, aunque no borraron automáticamente las desigualdades sociales.
Dos momentos, mencionados como claves en la trayectoria de derechos, permiten dimensionar el arco histórico entre las demandas tempranas y los cambios constitucionales: la igualdad electoral en 1953 y la reforma del Artículo 4° en 1974. Ambos hitos muestran cómo la ciudadanía femenina fue, en términos históricos, una conquista tardía.
| Año | Hito | Qué cambió (en una frase) | Por qué importa al leer La Siempreviva |
|---|---|---|---|
| 1870 | Aparece La Siempreviva (Mérida) | Una revista quincenal hecha por mujeres instala debate sobre educación, trabajo y ciudadanía | Anticipa demandas de igualdad cuando la intervención pública femenina era excepcional |
| 1953 | Igualdad electoral | Las mujeres obtienen el derecho al voto | Mide la distancia entre la discusión temprana de ciudadanía y su reconocimiento formal |
| 1974 | Reforma del Artículo 4° | Se establece que mujeres y hombres son iguales ante la ley | Ancla constitucional que abre puerta a otros derechos y refuerza la idea de ciudadanía plena |
Igualdad electoral en 1953
En 1953, las mujeres obtuvieron el derecho al voto en México. Este dato, por sí solo, ayuda a medir el tiempo transcurrido desde la aparición de La Siempreviva en 1870: más de ocho décadas separan la defensa temprana de derechos de ciudadanía —planteada desde una revista quincenal en Mérida— del reconocimiento formal del derecho a participar en igualdad en el terreno electoral.
La igualdad electoral no fue un detalle administrativo: significó el acceso a una dimensión central de la ciudadanía moderna, la posibilidad de incidir en la vida pública mediante el voto y, con ello, disputar representación y agenda. En el marco de una sociedad que durante el siglo XIX había confinado a las mujeres al ámbito privado, ese reconocimiento implicó un cambio de estatus político.
Al mismo tiempo, el hecho de que llegara hasta 1953 subraya la persistencia de barreras culturales y legales que proyectos como La Siempreviva ya habían señalado. La revista alentaba a las mujeres a ser librepensadoras y a buscar los mismos derechos de ciudadanía que los hombres; la igualdad electoral fue, décadas después, una materialización parcial de esa aspiración.
Reforma del Artículo 4° en 1974
En 1974, el Congreso reformó el Artículo 4° constitucional para establecer que mujeres y hombres son iguales ante la ley. Este hito es relevante porque no se limita a la esfera electoral: fija un principio general de igualdad jurídica que abre la puerta a otros derechos.
De acuerdo con el recuento histórico, esa reforma permitió avanzar hacia derechos como la patria potestad de hijas e hijos, un ámbito donde la desigualdad legal había tenido efectos directos en la vida cotidiana y familiar. En términos de trayectoria, el Artículo 4° reformado funciona como un anclaje constitucional que refuerza la idea de ciudadanía plena: no solo participar en elecciones, sino ser reconocidas como iguales en el ordenamiento jurídico.
Mirado desde el siglo XIX, el contraste es contundente. La Siempreviva surgió cuando la personalidad jurídica de las mujeres era limitada y su intervención pública era excepcional. La reforma de 1974 no “cierra” la historia de la igualdad, pero sí marca un punto de inflexión: el Estado reconoce formalmente un principio que, en la práctica, había sido negado por generaciones.
La fundación de la escuela La Siempreviva
Cronología del proyecto La Siempreviva
Elementos del proyecto educativo asociado a La Siempreviva (con fechas clave):
- 1871: Rita Cetina funda la escuela La Siempreviva para niñas y señoritas.
- 1871–1877: Cetina dirige la escuela.
- Círculo científico y literario: el proyecto incluye un espacio de lectura, discusión y formación intelectual.
- 1877: es nombrada directora del Instituto Literario de Niñas.
- 1879: deja el cargo (es reemplazada por Enriqueta Dorchester) y retoma el trabajo editorial.
- 1879–1886: continuidad del proyecto en la revista hasta su clausura definitiva.
El proyecto de Rita Cetina no se agotó en la revista. En 1871 fundó la escuela La Siempreviva, pensada para niñas y señoritas, y la dirigió hasta 1877. Esta dimensión educativa es central para entender por qué la revista se considera un proyecto emancipador: la palabra impresa y el aula se reforzaban mutuamente.
La escuela se inscribe en un momento en que el país había establecido, mediante la Ley Orgánica de Instrucción Pública de 1867, la educación primaria gratuita, obligatoria y laica, además de decretar la creación de instrucción secundaria para niñas y mujeres. Sin embargo, entre el decreto y la realidad mediaba la implementación y, sobre todo, la disputa cultural sobre qué debían aprender las mujeres y para qué.
En ese terreno, la escuela La Siempreviva representó una apuesta por ampliar el horizonte educativo femenino más allá de la formación doméstica. En paralelo, el proyecto incluyó un círculo científico y literario, lo que sugiere una intención de formar no solo “alumnas”, sino participantes de una comunidad intelectual. La revista, con sus textos científicos, literarios y filosóficos, funcionaba como extensión de esa pedagogía.
La trayectoria institucional de Cetina también muestra el reconocimiento —y las tensiones— alrededor de su trabajo. En 1877 fue nombrada directora del Instituto Literario de Niñas, cargo que desempeñó solo dos años, hasta 1879, cuando fue reemplazada por Enriqueta Dorchester. Ese paso por una institución formal, seguido del retorno al trabajo editorial, revela una estrategia persistente: sostener espacios donde las mujeres pudieran estudiar, escribir y debatir, incluso cuando los cargos o estructuras cambiaban.
Así, la escuela La Siempreviva fue parte de una arquitectura de emancipación: educación, redes y producción cultural como vías para disputar el lugar de las mujeres en la sociedad.
Cierre y legado de La Siempreviva
Pérdidas y legados del cierre
Lo que se pierde y lo que permanece cuando una revista pionera se clausura:
- Cierre (1886): se interrumpe un espacio regular de publicación y circulación de ideas; la red pierde un “centro” visible.
- Pero el impacto no desaparece: quedan textos, lectoras formadas, colaboradoras con experiencia editorial y una idea instalada (educación + trabajo + participación pública).
- Límite de época: muchas demandas debían formularse “dentro de lo concebible” en el siglo XIX, lo que acota el lenguaje y el alcance inmediato.
- Ganancia histórica: aun con esos límites, el proyecto amplía lo que se consideraba posible para las mujeres y deja un precedente para iniciativas posteriores.
Tras su salida del Instituto Literario de Niñas en 1879, Rita Cetina y sus colaboradoras regresaron a laborar en La Siempreviva y mantuvieron el proyecto activo hasta 1886, año de su clausura definitiva. El cierre marca el fin de una etapa, pero no el fin de su influencia.
El legado de La Siempreviva puede leerse en varios niveles. Primero, como antecedente del feminismo mexicano: historiadoras la consideran uno de los más importantes por haber construido una red intelectual femenina en un tiempo de acceso restringido a universidades, prensa y política. Segundo, como innovación editorial: su decisión de incluir textos científicos, traducciones, discusiones filosóficas y crónicas culturales —además de poesía y narrativa— amplió lo que se consideraba “apropiado” para una publicación dirigida a mujeres.
Tercero, como proyecto de ciudadanía: la revista alentaba a buscar los mismos derechos que los hombres, Vista desde 2026, esa distancia temporal recuerda que los cambios legales suelen ir detrás de las ideas que los empujan.
Finalmente, su legado es pedagógico. La revista reclamaba la emancipación del hogar mediante educación superior y trabajo remunerado, y la escuela fundada en 1871 materializó esa convicción en un espacio concreto. En conjunto, revista y escuela sostuvieron una idea que sigue vigente: la educación como herramienta para ampliar autonomía, participación y derechos.
La Siempreviva representó mucho más que una revista: fue una declaración política e intelectual sobre el derecho de las mujeres a pensar, escribir y transformar su tiempo.
Reflexiones Finales sobre el Legado de La Siempreviva
La Importancia de la Educación en la Emancipación Femenina
La historia de La Siempreviva muestra que la educación fue el método. En un México donde las mujeres estaban empujadas al ámbito privado y su autonomía social era limitada, la apuesta por educación científica y literaria funcionó como una forma de disputar el orden de lo posible.
Rita Cetina articuló esa apuesta en varios frentes: una revista que trataba a las mujeres como sujetas de pensamiento y una escuela para niñas y señoritas que buscaba ampliar su formación. El círculo científico y literario asociado al proyecto refuerza la idea de que la emancipación no se reducía a aprender habilidades, sino a construir comunidad intelectual: leer, escribir, debatir, traducir, comprender ciencia, producir cultura.
Incluso el detalle del texto sobre biología de la reproducción en 1870 —“secretos arcanos de la naturaleza”— apunta a una intuición moderna: el conocimiento del cuerpo y de la ciencia también es parte de la autonomía. En perspectiva, esa línea conecta con debates contemporáneos sobre derechos, información y capacidad de decisión, aunque el contexto del siglo XIX fuera radicalmente distinto.
Desafíos Actuales en la Lucha por la Igualdad de Género
Mirar La Siempreviva desde 2026 obliga a sostener dos ideas a la vez. La primera: hubo avances formales decisivos, como la igualdad electoral en 1953 y el principio constitucional de igualdad ante la ley en 1974. La segunda: la existencia de esos hitos no elimina automáticamente las barreras culturales que la revista ya denunciaba, como la subordinación femenina y la exclusión de la vida pública e intelectual.
El legado de Cetina y sus colaboradoras también recuerda que los cambios duraderos suelen requerir infraestructura social: espacios de formación, redes, publicaciones, debates. En el siglo XIX, esa infraestructura se construyó con imprentas, círculos literarios y escuelas; hoy adopta otras formas, pero conserva una lógica similar: sin acceso real a educación, información y participación, la igualdad se queda en el papel.
Por eso, recuperar la memoria de La Siempreviva no es un ejercicio nostálgico. Es una manera de entender que la lucha por la igualdad se ha tejido con ideas, con pedagogía y con organización intelectual, y que los derechos conquistados —tardíos y disputados— se sostienen mejor cuando la sociedad reconoce de dónde vienen y por qué importan.
Fuentes y alcance
Este texto se basa en el recuento periodístico de CIMAC Noticias sobre La Siempreviva y en referencias historiográficas citadas ahí, como los trabajos de Piedad Peniche Rivero sobre Rita Cetina, la revista y el proyecto educativo asociado.
Desde la perspectiva institucional de MSI Reproductive Choices Mexico, recuperar estos antecedentes ayuda a comprender cómo la educación, la información y la participación pública han sido históricamente parte de la autonomía de las mujeres.
Este texto se basa en información públicamente disponible al momento de su publicación sobre La Siempreviva y el proyecto educativo de Rita Cetina. La disponibilidad de ejemplares, archivos y atribuciones puede variar según repositorios y ediciones. Algunos datos podrían ser incompletos o cambiar conforme aparezcan nuevas fuentes o actualizaciones.
