Si te pusiste en contacto con el número 618 257 8240 NO FORMA PARTE DE NOSOTRAS, es una estafa, nuestro número de contacto es el que se muestra en esta página (55 5945 3754).

Jornadas feministas catalanas 2026: 50 años de lucha

Jornadas feministas catalanas 2026: 50 años de lucha

Tabla de contenidos


Este texto se basa en información publicada por CIMAC Noticias sobre el inicio de las jornadas feministas catalanas en Barcelona.

Cincuenta años de luchas feministas en Cataluña

  • Barcelona vuelve a ser sede de las jornadas feministas catalanas, 50 años después de las primeras Jornadas Catalanas de la Mujer de 1976.
  • En 1976, unas 4 mil mujeres se reunieron para hablar de sexualidad, trabajo, educación política y familia, temas vetados durante el franquismo.
  • La edición 2026 (12 al 14 de junio) retoma la construcción de agenda con ejes como migración, participación política y mutilación genital, entre otros.
  • Persisten brechas: en Cataluña la brecha salarial por hora es de 8.9% y el 67% del empleo a tiempo parcial es femenino.

Hitos y retos del feminismo catalán

  • 1976: Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer en Barcelona, en el inicio de la transición tras la dictadura; se abren debates públicos sobre sexualidad, trabajo, educación política y familia.
  • 1978–1985: En el nuevo marco democrático se aprueban reformas vinculadas a salud sexual y reproductiva (legalización de anticonceptivos en 1978 y despenalización parcial del aborto en 1985), además de los primeros centros de planificación familiar.
  • 2001–2010: La participación de mujeres en procesos electorales en Cataluña alcanza el 43.5% (desde menos del 15% en los 80, según datos de la Generalitat).
  • 2025–2026: Persisten desigualdades laborales (brecha salarial por hora 8.9%, parcialidad feminizada 67%) y se reabre el espacio de agenda colectiva con las jornadas del 12 al 14 de junio de 2026.

Inicio de las jornadas feministas en Barcelona

Barcelona abre, otra vez, un espacio de encuentro feminista con una carga histórica difícil de separar del presente. Este 12 de junio inician las jornadas feministas catalanas. La fecha no es casual: llegan en el marco de una conmemoración que mira hacia 1976, cuando se realizaron las primeras Jornadas Catalanas de la Mujer, poco después de la muerte del dictador Francisco Franco.

En aquel momento, reunirse ya era un acto político. No solo por la dimensión pública de la convocatoria, sino por el contenido: sexualidad, trabajo, educación política y familia. Temas que durante el franquismo habían sido restringidos, silenciados o directamente prohibidos en el debate social. La agenda feminista catalana, tal como se reconoce hoy, se fue delineando en ese tipo de conversaciones que pasaron de lo íntimo a lo colectivo.

La edición 2026 parte de una idea similar: volver a encontrarse para “seguir construyendo la agenda del movimiento”. En la práctica, eso significa poner en común diagnósticos y prioridades, y también reconocer que el feminismo no es una sola voz. El programa incluye talleres y discusiones que atraviesan generaciones y experiencias distintas, desde el diálogo intergeneracional hasta debates sobre escuela y medios de comunicación.

El hecho de que el encuentro se realice en Barcelona también subraya el papel de la ciudad como escenario de articulación política y social. No se trata únicamente de recordar un hito: se trata de medir cuánto cambió el terreno desde entonces y qué desigualdades siguen estructurando la vida de mujeres y personas con capacidad de gestar.

Cómo seguir las jornadas 2026
1) Ubica el marco temporal: las jornadas se realizan del 12 al 14 de junio de 2026 (tres días de trabajo).
2) Identifica la dinámica: el programa se organiza en talleres y discusiones (no solo actos conmemorativos), con ejes como escuela, medios y diálogo intergeneracional.
3) Elige tu forma de seguimiento: si no puedes asistir, prioriza relatorías, comunicados y coberturas periodísticas del evento para no quedarte solo con frases sueltas.
4) Llega con una pregunta concreta (checkpoint): ¿qué problema quieres ayudar a nombrar o resolver (cuidados, participación política, violencias específicas, migración)? Si no puedes formularlo, es fácil perderse en una agenda amplia.
5) Cierra con acuerdos verificables (checkpoint): al final de cada día, anota 2–3 ideas accionables (por ejemplo, demandas, alianzas, próximos encuentros) para que el intercambio no se quede en diagnóstico.

Conmemoración de 50 años de las Jornadas Catalanas de la Mujer

La conmemoración de los 50 años no funciona como un gesto ceremonial, sino como una oportunidad para comparar dos momentos históricos: el de 1976, cuando el feminismo catalán irrumpía en el espacio público tras décadas de dictadura, y el de 2026, cuando el movimiento vuelve a reunirse con una agenda ampliada, pero con desigualdades persistentes.

En el evento realizado en el marco del 8 de marzo de 2026, algunas de las mujeres que impulsaron las primeras Jornadas recordaron un dato que sigue resonando: la convocatoria “rebasó las expectativas” La cifra no solo habla de asistencia; habla de necesidad social acumulada. Había temas que no encontraban cauce institucional y que, sin embargo, atravesaban la vida cotidiana: la sexualidad, el trabajo, la educación política, la familia.

Ese primer encuentro se convirtió en un punto decisivo para el feminismo en Cataluña porque ayudó a convertir experiencias individuales en demandas colectivas. También porque, en un contexto de transición, permitió que la agenda feminista se formulara con claridad y se conectara con la naciente vida democrática.

Medio siglo después, la conmemoración obliga a una lectura doble: reconocer avances concretos —como cambios legales posteriores— y, al mismo tiempo, identificar los nudos que no se han desatado. La memoria, aquí, no es nostalgia: es una herramienta política para entender por qué ciertas brechas se mantienen, incluso cuando hay más educación formal, más participación electoral y más presencia pública del feminismo.

Hitos y avances feministas en España

  • Asistencia (1976): la convocatoria reunió a unas 4 mil mujeres, un volumen que “rebasó las expectativas” de quienes la impulsaron.
  • Temas entonces “vedados”: sexualidad, trabajo, educación política y familia; discutirlos públicamente era parte del quiebre con el silencio impuesto durante el franquismo.
  • Tres días de trabajo (2026): las jornadas actuales se desarrollan del 12 al 14 de junio, con talleres y debates para actualizar agenda.
  • Mini-cronología de cambios posteriores (Estado español):
  • 1978: legalización de anticonceptivos.
  • 1985: despenalización parcial del aborto.
  • Años posteriores: creación de los primeros centros de planificación familiar.

Temáticas abordadas en las jornadas de 2026

Las jornadas de 2026 se plantean como un espacio de trabajo —no solo de celebración— para actualizar la agenda feminista catalana. La lista de temas anunciados muestra un movimiento que discute tanto desigualdades estructurales como violencias específicas, y que intenta responder a realidades sociales más complejas que las de hace cinco décadas.

Entre los asuntos que se abordarán a lo largo de los tres días aparecen: el contexto migratorio, la participación política, la mutilación genital y el diálogo intergeneracional, entre otros. La amplitud de ejes sugiere una apuesta por conectar lo institucional con lo comunitario: cómo se participa en política, pero también cómo se disputa sentido en el aula o en la conversación pública.

En términos de derechos y salud pública, el hecho de que se discutan temas como la mutilación genital o el contexto migratorio apunta a una mirada que no puede limitarse a promedios: hay desigualdades que se agravan cuando se cruzan con origen, estatus migratorio, barreras lingüísticas o acceso desigual a servicios esenciales.

La agenda también dialoga con una tensión permanente en los movimientos sociales: cómo sostener la continuidad entre generaciones. El “diálogo intergeneracional” aparece como tema explícito, y eso es relevante en un aniversario de 50 años: la memoria de 1976 puede ser un punto de encuentro, pero también un terreno de debate sobre prioridades, estrategias y lenguaje político.

Eje/tema en la agenda 2026 ¿Qué se busca trabajar en las jornadas? Pregunta guía para el debate
Contexto migratorio Identificar barreras reales de acceso a derechos y participación (institucionales, lingüísticas, comunitarias). ¿Quiénes quedan fuera de los espacios feministas y por qué?
Participación política Convertir presencia en procesos electorales en capacidad efectiva de decisión y agenda pública. ¿Qué impide que la paridad se traduzca en poder real?
Escuela y medios de comunicación Disputar narrativas, estereotipos y educación en igualdad en espacios cotidianos de socialización. ¿Qué cambia en el aula y en la conversación pública cuando cambia la agenda?
Mutilación genital Abordar una violencia específica con prevención, redes comunitarias y respuestas institucionales sin estigma. ¿Cómo proteger sin revictimizar y sin relativizar derechos?
Diálogo intergeneracional Sostener continuidad, memoria y renovación de estrategias entre generaciones. ¿Qué se hereda de 1976 y qué necesita actualizarse en 2026?
Lesbianismo (y otras experiencias) Visibilizar experiencias históricamente marginadas dentro y fuera del movimiento. ¿Qué agendas quedan invisibles cuando se habla en “promedio”?

Contexto migratorio

Incorporar el “contexto migratorio” como tema central reconoce que la experiencia de las mujeres y personas gestantes no es homogénea. La migración reconfigura el acceso a derechos en la práctica: desde la posibilidad de participar en espacios políticos y comunitarios hasta la manera en que se vive la violencia o se busca apoyo institucional.

Que este eje esté en la agenda de 2026 también sugiere una lectura del feminismo como movimiento que se construye con múltiples pertenencias. En un encuentro que busca “seguir construyendo la agenda”, hablar de migración implica preguntarse quiénes están en la sala y quiénes quedan fuera; qué barreras existen para participar; y cómo se diseñan estrategias que no reproduzcan exclusiones.

En términos de conversación pública, el contexto migratorio también obliga a revisar cómo se narran las desigualdades: no basta con decir que hay brecha salarial o sobrecarga de cuidados si no se mira cómo esas brechas se viven de forma distinta según la posición social. En ese sentido, el eje migratorio funciona como un recordatorio de que la igualdad formal no garantiza acceso real.

Participación política

Mutilación genital

Que la mutilación genital esté incluida entre los temas de las jornadas de 2026 coloca en el centro una forma específica de violencia que requiere abordajes informados, sensibles y coordinados. Su presencia en la agenda también dialoga con el eje migratorio: las realidades sociales contemporáneas obligan a pensar políticas y respuestas que contemplen diversidad cultural sin relativizar derechos.

En un encuentro feminista, discutir mutilación genital implica reconocer que hay violencias que no se resuelven solo con marcos generales de igualdad. Se necesita conversación pública, prevención, redes comunitarias y respuestas institucionales que no revictimicen. También implica pensar cómo se construyen alianzas: con escuelas, con medios de comunicación y con espacios comunitarios, temas que también aparecen en el programa.

En el marco de unas jornadas que buscan actualizar agenda, este eje funciona como un recordatorio de que la lucha feminista no se limita a lo laboral o lo electoral. Hay violencias que atraviesan el cuerpo y la autonomía, y que exigen respuestas que combinen derechos humanos y salud pública, sin estigma y con enfoque de protección.

Impacto de las Jornadas de 1976 en el feminismo catalán

El impacto de las Jornadas Catalanas de la Mujer de 1976 se entiende mejor si se mira el contexto: se realizaron tras la muerte de Franco, en un momento en que la vida democrática empezaba a abrirse paso y muchas organizaciones salían de la clandestinidad. En ese escenario, el feminismo no solo buscaba espacios propios; también buscaba incidir en la arquitectura política que se estaba formando.

Según el recuento disponible, el efecto político fue concreto: las jornadas lograron colocar la agenda feminista en los partidos de izquierda de la época. No fue un proceso automático ni únicamente institucional; ocurrió “a la par de la organización feminista” que se articulaba públicamente. Es decir, la incidencia no dependió solo de la apertura del sistema, sino de la capacidad del movimiento para formular demandas y sostenerlas.

El impacto también puede leerse en una secuencia de cambios posteriores en el Estado español: tras las jornadas de 1976 y el inicio de la democracia, en 1978 se legalizaron los anticonceptivos; en 1985 se despenalizó parcialmente el aborto; y se crearon los primeros centros de planificación familiar. Esa cronología no prueba causalidad directa, pero sí muestra que el periodo posterior abrió espacio para reformas vinculadas a la autonomía reproductiva y a la salud sexual.

En términos de agenda, las Jornadas de 1976 ayudaron a legitimar temas que habían sido “vedados” durante el franquismo. Medio siglo después, ese legado se expresa en una idea clave: lo que se discute en estos encuentros no es accesorio; es parte de la disputa por derechos, por acceso real y por condiciones de vida.

Impacto y límites de 1976

  • Lo que sí es razonable atribuir a 1976: un salto en visibilidad y articulación (pasar de experiencias individuales a demandas colectivas) y una mayor capacidad de incidencia en partidos y debates públicos en un contexto de apertura democrática.
  • Lo que conviene no simplificar: que cada reforma posterior (anticonceptivos, aborto, planificación familiar) sea “resultado directo” de las jornadas. La cronología muestra convergencia de fuerzas (movimiento feminista + transición política + cambios sociales), más que una causa única.
  • Riesgo de lectura retrospectiva: mirar 1976 solo como “origen” puede invisibilizar trabajo previo (clandestino o comunitario) y también las disputas internas que acompañan cualquier movimiento amplio.

Desigualdades laborales y brecha salarial en Cataluña

La fotografía laboral en Cataluña muestra avances en educación y participación, pero también brechas persistentes en ingresos y condiciones de empleo. La brecha salarial por hora es de 8.9% en relación con los hombres. Además, se señala que ellas perciben entre 15 y 16% menos que sus compañeros, mientras que la media nacional se ubica entre 18 y 20%.

Estas desigualdades no aparecen en el vacío: están sostenidas por la sobrecarga femenina en las responsabilidades de cuidados y tareas del hogar, lo que en los años 70 se nombraba como “doble jornada”. El concepto sigue vigente, aunque cambien los mercados laborales, porque la distribución del tiempo y del trabajo no remunerado continúa impactando la trayectoria profesional.

Un dato lo ilustra con claridad: actualmente, el 67% de los trabajos a tiempo parcial en Cataluña son femeninos. El tiempo parcial puede ser una elección para algunas personas, pero también puede funcionar como una salida obligada cuando los cuidados no están socialmente redistribuidos. En ese sentido, la desigualdad laboral no es solo salarial: es de disponibilidad, de estabilidad y de posibilidades de ascenso.

La brecha se vuelve más difícil de justificar cuando se observa el nivel educativo. Las catalanas del siglo XXI representan el 58% de las titulaciones universitarias, pero esa preparación académica “no se refleja” en sus condiciones laborales ni salariales. Y en Barcelona, en 2025, la ocupación femenina se registraba en 73.6%, según una publicación oficial difundida con motivo del Día Internacional de la Mujer.

En el marco de las jornadas de 2026, estos datos funcionan como un recordatorio: la igualdad no se mide solo por acceso a educación o por tasas de empleo, sino por calidad del trabajo, ingresos y corresponsabilidad en cuidados.

Indicador (Cataluña/Barcelona) Dato citado en el texto Lectura rápida
Brecha salarial por hora (Cataluña) 8.9% Diferencia promedio por hora trabajada entre mujeres y hombres.
Diferencia de ingresos reportada (Cataluña) 15–16% menos Rango citado para ingresos de ellas vs compañeros; no equivale necesariamente a “por hora”.
Media nacional (España) 18–20% Rango de referencia nacional citado; útil como comparación, no como explicación.
Empleo a tiempo parcial (Cataluña) 67% femenino Señal de parcialidad feminizada, frecuentemente vinculada a cuidados.
Titulaciones universitarias (Cataluña) 58% mujeres Mayoría educativa que no se traduce automáticamente en mejores salarios/condiciones.
Ocupación femenina (Barcelona, 2025) 73.6% Alta tasa de ocupación que convive con brechas de calidad e ingresos.

Participación política de las mujeres en Cataluña

La participación política de las mujeres en Cataluña ha crecido de forma notable desde los años 80. De acuerdo con la información de la Generalitat de Catalunya, en los procesos electorales pasó de menos del 15% en esa década al 43.5% durante 2001-2010. El salto es significativo y habla de cambios culturales, organizativos e institucionales.

Sin embargo, la representación efectiva no se resuelve solo con presencia en listas o con participación en procesos. La ley electoral exige paridad en las listas electorales, pero no regula el orden de las candidaturas. Ese detalle técnico tiene efectos políticos: puede mantener a las mujeres en posiciones con menos probabilidad de resultar electas, incluso cuando formalmente se cumple con la paridad.

Los números del periodo 2010-2023 muestran esa brecha entre candidatura y resultado: las mujeres candidatas representaron el 45.7% del total, pero solo el 36.3% de las candidatas fueron electas. En otras palabras, hay una diferencia entre “estar” en la oferta electoral y “llegar” a los espacios de decisión.

En un aniversario de 50 años, este punto conecta con el legado de 1976: aquellas jornadas ayudaron a colocar la agenda feminista en partidos de izquierda que emergían de la clandestinidad. Hoy, el desafío se formula de otra manera: cómo asegurar que la paridad sea sustantiva, no solo numérica, y cómo traducir participación en capacidad real de incidir en políticas públicas.

Tres niveles de paridad política
Para leer bien los datos de “paridad” conviene separar tres niveles:

  • Participación en procesos: quiénes se involucran o aparecen en el circuito político (por ejemplo, el salto de menos del 15% en los 80 al 43.5% en 2001–2010).
  • Candidaturas (oferta electoral): cuántas mujeres integran las listas (2010–2023: 45.7% del total de candidaturas).
  • Elección (resultado): cuántas llegan efectivamente a cargos (2010–2023: 36.3% de electas).

Checkpoint de interpretación: si hay paridad en listas pero baja el porcentaje de electas, una explicación frecuente es el orden en la lista (quién ocupa puestos con más probabilidad de salir) y cómo se distribuyen las “posiciones ganadoras”.

Reflexiones Finales sobre las Jornadas Feministas Catalanas 2026

La importancia de la interseccionalidad en el feminismo actual

La agenda de 2026 —con ejes como contexto migratorio, mutilación genital, escuela, medios y diálogo intergeneracional— sugiere un feminismo que reconoce diferencias internas y busca construir respuestas sin dejar a nadie atrás. Esa amplitud no es un adorno programático: es una forma de admitir que las desigualdades se viven de manera distinta según el lugar que se ocupa en la sociedad.

Mirar la brecha salarial, el tiempo parcial feminizado o la distancia entre candidaturas y cargos electos exige, al mismo tiempo, mirar los factores que agravan esas brechas: cuidados, acceso desigual a redes, barreras de participación y violencias específicas. En ese sentido, la interseccionalidad aparece menos como consigna y más como método para entender por qué la igualdad formal no siempre se convierte en igualdad real.

Retos y oportunidades para el futuro del movimiento feminista en Cataluña

El aniversario de 50 años ofrece una oportunidad: volver a un espacio de encuentro que ya fue decisivo en 1976 para actualizar prioridades y sostener alianzas. Pero también expone retos que no se resuelven con memoria: la persistencia de desigualdades laborales pese a mayor educación; la sobrecarga de cuidados que empuja a muchas mujeres al tiempo parcial; y las limitaciones de una paridad que no garantiza representación efectiva.

Las jornadas de 2026, al reunir debates sobre participación política, migración y violencias específicas, apuntan a una idea central: el feminismo no solo acompaña cambios sociales, también los empuja. Desde una perspectiva de derechos humanos y salud pública, el desafío es que las discusiones se traduzcan en condiciones materiales: acceso real a derechos, políticas que redistribuyan cuidados y mecanismos que conviertan la paridad en poder efectivo.

Desde la perspectiva editorial de Tengo Un Retraso (MSI Reproductive Choices Mexico), estos espacios importan porque ayudan a sostener conversaciones públicas —laicas y sin estigma— sobre autonomía corporal, justicia reproductiva y acceso real a derechos.

Este artículo se basa en información pública disponible y en las fuentes citadas en el propio texto sobre las jornadas y su contexto en Cataluña. Algunas cifras se muestran como rangos porque así se presentan en la información accesible en el momento de publicación. Los detalles logísticos del evento pueden cambiar, por lo que conviene verificarlos en los canales oficiales de la convocatoria.


Fuentes consultadas

  • Inician las jornadas feministas catalanas en Barcelona — cimacnoticias.com.mx/2026/06/12/inician-las-jornadas-feministas-catalanas-en-barcelona/
  • San Antonio FC, 2026 — sanantoniofc.com/news/2026/06/04/toyota-field-to-host-liga-mx-femenil-campeon-de-campeonas-on-july-26/