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IMSS integra parteras para mejorar atención en 2026

IMSS integra parteras para mejorar atención en 2026

Tabla de contenidos


IMSS incorpora parteras para mejorar atención materna

Panorama nacional de partería en México

  • Alcance reportado por el IMSS: colaboración de 2,930 parteras a nivel nacional.
  • Dónde se concentran: mayor presencia en Veracruz, Puebla e Hidalgo.
  • Cómo se dimensiona frente al universo nacional (estimaciones):
  • Informe sobre partería indígena en seis estados: 15,835 parteras tradicionales (con 91% activas).
  • UNFPA: alrededor de 20 mil parteras tradicionales, además de 100 parteras profesionales egresadas y 16,684 licenciadas en enfermería y obstetricia.
  • Marco regional (OPS): llamado a invertir en partería como pilar del sistema de salud.

Integración de parteras en el IMSS

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que cuenta con la colaboración de 2,930 parteras a nivel nacional. El dato, compartido por Miguel Ángel Cardona Espinosa —coordinador de Programas Médicos de la División Transversal de Salud Pediátrica y de la Mujer—, coloca a la partería dentro de una estrategia institucional que busca mejorar la atención materna con un enfoque centrado en mujeres y personas gestantes, y alineado con un trato digno y respetuoso.

La presencia de estas colaboradoras es mayor en Veracruz, Puebla e Hidalgo, lo que sugiere una integración particularmente relevante en territorios donde la partería —incluida la tradicional— ha sostenido históricamente parte del acompañamiento comunitario durante embarazo, parto y puerperio.

El IMSS subraya que las parteras “colocan a las mujeres en el centro del proceso de atención” al respetar decisiones, cultura y creencias, además de brindar acompañamiento continuo, físico y emocional. En términos operativos, la institución reconoce que la participación directa de parteras en la atención de partos puede ser una proporción reducida del total institucional; aun así, sostiene que su impacto es significativo por el conjunto de tareas que realizan: acompañamiento prenatal, detección temprana de factores de riesgo, referencia oportuna a unidades hospitalarias y apoyo durante el puerperio.

Continuidad del cuidado materno-infantil
1) Primer contacto y plan de cuidado (embarazo): la partera acompaña controles, escucha preferencias y detecta señales de alarma; se acuerda un plan (dónde parir, a quién llamar, qué hacer ante síntomas).
2) Detección temprana de riesgo (checkpoint): si aparecen factores de riesgo, se activa la referencia oportuna a la unidad/hospital (la clave es que la decisión no se tome “al final”, sino cuando el riesgo se identifica).
3) Acompañamiento continuo (trabajo de parto/parto cuando aplica): apoyo físico y emocional, información clara y respeto a decisiones, cultura y creencias, coordinado con el equipo de salud.
4) Referencia y contrarreferencia (checkpoint): cuando se requiere hospital, la partera facilita el traslado y la comunicación; después, se retoma el seguimiento en comunidad/unidad para continuidad del cuidado.
5) Puerperio y recién nacido (checkpoint): seguimiento posparto, identificación de complicaciones y apoyo en recuperación; si hay signos de alarma, se deriva nuevamente.

En paralelo, desde IMSS Bienestar se han impulsado acciones como la apertura (anunciada en 2024) de un Centro Especializado en Partería en San Miguel de Allende, Guanajuato, en colaboración con CASA A.C., así como alianzas con parteras rurales voluntarias en regiones como Veracruz Sur para articular cuidados en unidades médicas.

Presencia de parteras en México

La integración de parteras al IMSS ocurre en un país donde la partería sigue siendo una realidad amplia, diversa y, en muchos lugares, indispensable. Un informe sobre la situación actual de la partería indígena en seis estados estima que en México existen 15,835 parteras tradicionales, y que 91% se encuentran activas. En una línea similar, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) señala la existencia de alrededor de 20 mil parteras tradicionales, además de 100 parteras profesionales egresadas y 16,684 licenciadas en enfermería y obstetricia.

Estas cifras ayudan a dimensionar el ecosistema: conviven saberes comunitarios, trayectorias de formación profesional y perfiles híbridos que, en la práctica, sostienen la continuidad del cuidado en contextos urbanos y rurales. También muestran una brecha: mientras el número de parteras tradicionales se cuenta por decenas de miles, el de parteras profesionales egresadas es reducido, lo que vuelve más relevante cualquier política pública que busque articular capacidades existentes con servicios institucionales.

Indicador (México) Estimación reportada Fuente citada en el texto Nota de lectura
Parteras tradicionales 15,835 (con 91% activas) Informe sobre la situación actual de la partería indígena en seis estados Es una estimación acotada al enfoque del informe; útil para dimensionar magnitud y actividad.
Parteras tradicionales ~20,000 UNFPA Cifra aproximada; sirve como referencia de orden de magnitud.
Parteras profesionales egresadas 100 UNFPA Muestra que la formación profesional formal es numéricamente pequeña frente al universo tradicional.
Licenciadas en enfermería y obstetricia 16,684 UNFPA Perfil distinto a partería profesional; relevante para entender el “mix” de atención obstétrica.
Parteras colaboradoras con IMSS 2,930 IMSS (Miguel Ángel Cardona Espinosa) Es una fracción del universo nacional, pero marca reconocimiento e integración institucional.

En ese mapa, la colaboración de 2,930 parteras con el IMSS representa una fracción del universo nacional, pero también una señal de reconocimiento institucional hacia un trabajo que históricamente ha sido invisibilizado o relegado. La distribución con mayor presencia en Veracruz, Puebla e Hidalgo sugiere que el IMSS está operando donde la partería tiene arraigo y donde la articulación puede ser más inmediata.

Más allá de los números, la partería se asocia a un tipo de atención que prioriza el vínculo, la escucha y el acompañamiento continuo. En comunidades con barreras de acceso —distancia, costos, idioma, discriminación—, esa cercanía puede ser la diferencia entre llegar a tiempo a una referencia hospitalaria o enfrentar un riesgo evitable.

Impacto de las parteras en la salud materna

El IMSS atribuye a la incorporación del trabajo de parteras beneficios que van más allá del momento del parto. Cardona Espinosa enfatizó que, aunque la atención directa de partos por parteras dentro del instituto sea proporcionalmente menor, su impacto en salud materna y neonatal es “significativo” por su participación en etapas clave: embarazo, detección de riesgos, referencia oportuna y puerperio.

En términos de experiencia de atención, el instituto asocia esta colaboración con un modelo más humanizado e integral, donde las mujeres y personas gestantes reciben acompañamiento continuo, físico y emocional. Ese acompañamiento —según el propio IMSS— se traduce en resultados clínicos y emocionales: disminución de intervenciones médicas innecesarias, menor uso de medicamentos, reducción del estrés y la ansiedad, y mayor satisfacción con la experiencia de parto. También se menciona el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos en la atención obstétrica, un punto central cuando se discute calidad de atención y trato digno.

Desde una perspectiva regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aporta un marco más amplio: destaca que las parteras o matronas prestan servicios de atención integral y esencial a mujeres, recién nacidos, familias y comunidades, y que gracias a su formación pueden proporcionar hasta el 90% de las intervenciones en salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y del adolescente. En ese sentido, la partería no se limita a “asistir partos”: puede ser una pieza estructural para ampliar cobertura y continuidad del cuidado.

La OPS también advierte un reto institucional: solo tres de cada cuatro países de América reconocen formalmente la partería como una profesión distinta a la enfermería. Ese dato importa porque el reconocimiento formal suele definir rutas de formación, contratación, regulación y condiciones de trabajo; es decir, determina si la partería se integra como pilar del sistema o queda como práctica periférica.

Impacto clínico y experiencia materna
Impacto reportado: dos planos que se refuerzan
1) Plano clínico (seguridad y oportunidad)

  • Detección temprana de factores de riesgo durante el embarazo.
  • Referencia oportuna a unidades hospitalarias cuando se requiere.
  • Apoyo en puerperio para identificar complicaciones y sostener continuidad del cuidado.

2) Plano de experiencia (calidad del trato y derechos)

  • Acompañamiento continuo físico y emocional.
  • Respeto a decisiones, cultura y creencias.
  • Asociado por el IMSS con: menos intervenciones innecesarias, menor uso de medicamentos, menos estrés/ansiedad y mayor satisfacción.

Cómo se conecta con el marco OPS

  • Si la partería se integra y se reconoce, puede aportar cobertura amplia de intervenciones esenciales (OPS menciona “hasta el 90%” en salud sexual y reproductiva, materna y neonatal), no solo en el momento del parto.

Reconocimiento de la partería como profesión

El reconocimiento de la partería no es solo simbólico: define quién puede hacer qué, con qué respaldo institucional, y bajo qué condiciones de seguridad y derechos laborales. En América, la OPS señala que solo tres de cada cuatro países reconocen formalmente la partería como una profesión distinta a la enfermería. Por eso, el organismo ha llamado a los países a invertir en partería como un pilar del sistema de salud.

En México, el panorama es mixto. Por un lado, existen decenas de miles de parteras tradicionales activas; por otro, UNFPA reporta 100 parteras profesionales egresadas y 16,684 licenciadas en enfermería y obstetricia. Esta coexistencia plantea una pregunta de política pública: cómo reconocer, articular y fortalecer capacidades sin borrar la diversidad de trayectorias ni imponer barreras que terminen expulsando a quienes ya sostienen cuidados en territorio.

El IMSS, al reportar la colaboración de 2,930 parteras, enmarca su participación como parte de un modelo de atención respetuoso de derechos. Ese lenguaje es relevante porque conecta la partería con estándares de trato digno y con la idea de que el embarazo, el parto y el puerperio deben atenderse con enfoque de derechos humanos, no solo como eventos clínicos.

Impacto del reconocimiento formal
Por qué el reconocimiento formal cambia la práctica (más allá del discurso)

  • Formación y estándares: define rutas de capacitación y competencias esperadas para una atención segura.
  • Contratación y condiciones de trabajo: habilita esquemas claros de incorporación (y evita que el rol quede solo en “colaboración” informal).
  • Coordinación clínica: facilita reglas de referencia/contrarreferencia y trabajo en equipo con unidades y hospitales.
  • Acceso a insumos y trámites: cuando el rol está reconocido, suele ser más viable destrabar procesos cotidianos (por ejemplo, documentación y coordinación institucional).
  • Marco regional: la OPS recuerda que solo 3 de cada 4 países reconocen formalmente la partería como profesión distinta a enfermería, lo que influye en cómo se integra (o no) al sistema.

Sin embargo, el reconocimiento profesional también se juega en lo cotidiano: acceso a insumos, posibilidad de emitir o tramitar documentos, coordinación efectiva con hospitales y, sobre todo, condiciones para ejercer sin estigma. En el debate regional, la OPS insiste en que la partería puede cubrir una proporción muy alta de intervenciones esenciales; pero para que eso ocurra, el sistema debe reconocerla, financiarla y regularla de manera que no la reduzca a un rol informal.

En esa tensión —entre reconocimiento institucional y barreras operativas— se define si la partería será una colaboración marginal o una estrategia sostenida de salud pública.

Beneficios de la colaboración con parteras

El IMSS vincula la colaboración con parteras a beneficios concretos en la atención materna, tanto clínicos como emocionales. En su descripción, las parteras contribuyen a un cuidado más humanizado, integral y respetuoso de los derechos de las mujeres, al colocar a la persona gestante en el centro del proceso y respetar decisiones, cultura y creencias.

En el plano clínico, el instituto asocia esta integración con la disminución de intervenciones médicas innecesarias y un menor uso de medicamentos. En el plano emocional y de experiencia de atención, se reporta reducción del estrés y la ansiedad, además de mayor satisfacción con la experiencia de parto. Estos elementos importan porque la calidad no se mide solo por desenlaces biomédicos: también por el trato, la información, el consentimiento y el acompañamiento.

Beneficios del acompañamiento obstétrico

  • Menos intervenciones médicas innecesarias (según el IMSS).
  • Menor uso de medicamentos (según el IMSS).
  • Acompañamiento continuo físico y emocional durante embarazo, parto y puerperio (según el IMSS).
  • Detección temprana de factores de riesgo y referencia oportuna cuando se requiere (según el IMSS).
  • Reducción del estrés y la ansiedad (según el IMSS).
  • Mayor satisfacción con la experiencia de parto (según el IMSS).
  • Fortalecimiento del respeto a los derechos humanos en la atención obstétrica (según el IMSS).
  • Potencial de cobertura amplia de intervenciones esenciales en salud sexual y reproductiva, materna y neonatal (OPS menciona “hasta el 90%”).

Otro beneficio señalado es la capacidad de las parteras para sostener la continuidad del cuidado: acompañan durante el embarazo, ayudan a la detección temprana de factores de riesgo, y facilitan la referencia oportuna a unidades hospitalarias cuando se requiere. En sistemas de salud con alta demanda, esa función puede ayudar a ordenar flujos: no todo requiere hospitalización, pero lo que sí la requiere debe llegar a tiempo.

La OPS aporta un argumento de escala: las parteras, por su formación, pueden proporcionar hasta el 90% de las intervenciones en salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y del adolescente. Si se toma en serio esa premisa, la colaboración no es un “complemento” sino una vía para ampliar cobertura con enfoque comunitario.

Finalmente, el IMSS reiteró el reconocimiento y respeto al compromiso, vocación y conocimiento de las parteras, y afirmó que su labor contribuye a una atención digna, segura y centrada en mujeres, familias y comunidades.

Desafíos en la partería y atención materna

La integración de parteras al IMSS convive con obstáculos normativos y operativos. En particular, se ha señalado que, tras la implementación de la NOM 020-SSA-2025, parteras han acusado que su participación se ha visto limitada por barreras para usar medicamentos o acceder a certificados. En la práctica, estas restricciones pueden traducirse en menor capacidad de respuesta, más trámites y una relación más frágil con el sistema institucional, incluso cuando existe voluntad de colaboración.

En el terreno de la política pública, también se menciona la publicación —el 4 de marzo de 2025— de la NOM 020, que estableció lineamientos para la atención integral materna y neonatal. El documento plantea objetivos como reducir la mortalidad materna, garantizar el derecho de las mujeres a elegir acompañante y promover el parto respetado y humanizado. Aun así, el hecho de que el gremio reporte obstáculos tras la implementación normativa muestra una tensión frecuente: la norma puede reconocer derechos en el papel, pero su aplicación puede generar cuellos de botella si no se acompaña de mecanismos claros, capacitación, insumos y rutas administrativas viables.

Lo que busca la NOM 020 (según el texto) Barrera reportada por parteras (según el texto) Por qué importa en la práctica
Reducir la mortalidad materna con lineamientos de atención integral Limitaciones para usar medicamentos Puede afectar capacidad de respuesta ante situaciones que requieren manejo oportuno o coordinación rápida con unidades.
Garantizar derecho a elegir acompañante y promover parto respetado y humanizado Obstáculos para acceder a certificados La documentación impacta continuidad del cuidado y trámites; si se vuelve un cuello de botella, desincentiva la articulación.
Regular establecimientos y procesos de atención materna y neonatal Participación “limitada” tras implementación normativa Si la norma no viene con rutas claras y coordinación, la integración puede quedarse en el papel.

Otro desafío es la articulación real dentro de las unidades: el IMSS reconoce que la participación directa de parteras en partos es reducida en proporción al total institucional. Eso puede reflejar límites de infraestructura, de organización del trabajo o de aceptación dentro de equipos clínicos. Si la partería se entiende solo como “asistencia al parto”, se pierde su potencial en prevención, detección de riesgos y continuidad del cuidado.

En suma, el reto no es únicamente sumar parteras como colaboradoras, sino asegurar condiciones para que su trabajo sea efectivo, reconocido y compatible con un sistema que debe garantizar atención segura y respetuosa.

Perspectivas futuras para la partería en el IMSS

Hacia 2026, el IMSS coloca la colaboración con parteras dentro de una narrativa de mejora de la atención materna: más humanización, integralidad y respeto de derechos. La pregunta clave es cómo convertir esa colaboración en un componente estable del sistema, especialmente cuando el propio instituto reconoce que el impacto de las parteras no se limita al parto, sino a un continuo que incluye embarazo, detección de riesgos, referencia y puerperio.

En IMSS Bienestar, las acciones reportadas en años recientes apuntan a dos rutas: centros especializados y alianzas comunitarias. En 2024 se anunció un Centro Especializado en Partería en San Miguel de Allende, Guanajuato, en colaboración con CASA A.C.; y en regiones como Veracruz Sur se han establecido vínculos con parteras rurales voluntarias para articular cuidados en unidades médicas. Si estos modelos se sostienen, pueden fortalecer la referencia y contrarreferencia, y ampliar opciones de atención para mujeres y personas gestantes.

La OPS, por su parte, empuja una agenda regional: invertir en partería como pilar del sistema y reconocerla formalmente como profesión diferenciada. Ese marco sugiere que el futuro no depende solo de sumar colaboradoras, sino de consolidar rutas de formación, reconocimiento y coordinación clínica.

Persisten, sin embargo, tensiones normativas: parteras han señalado limitaciones tras la implementación de la NOM 021-SSA-2025, especialmente para uso de medicamentos y acceso a certificados. Resolver esos puntos será determinante para que la integración no se quede en una figura de “colaboración” con margen reducido de acción.

Hoja de Ruta 2024–2026
Hoja de ruta práctica (2024–2026) a partir de lo ya reportado

  • 2024 (punto de partida): anuncio de un Centro Especializado en Partería (San Miguel de Allende) y articulación con parteras rurales voluntarias en regiones como Veracruz Sur.
  • 2025 (punto crítico): implementación de la NOM 020 (publicada el 4 de marzo de 2025) con metas de parto respetado y reducción de mortalidad; aquí suelen aparecer los “cuellos de botella” si faltan rutas claras.
  • 2026 (qué vuelve sostenible la integración):

1) Reglas operativas claras para referencia/contrarreferencia y coordinación dentro de unidades.
2) Capacitación y coordinación para que el acompañamiento, la detección de riesgo y el puerperio no dependan de esfuerzos individuales.
3) Destrabar barreras reportadas (medicamentos/certificados) para que la colaboración no quede limitada.
4) Escalar modelos (centros especializados + alianzas comunitarias) donde la partería tiene mayor presencia (p. ej., Veracruz, Puebla e Hidalgo).

En perspectiva, el futuro de la partería en el IMSS se jugará en la capacidad institucional de traducir el reconocimiento en condiciones concretas: articulación efectiva, reglas claras y un enfoque de derechos que se sostenga en la práctica cotidiana.

El Futuro de la Partería en México: Retos y Oportunidades

La Importancia de la Partería en la Atención Materna

La partería aparece, en el diagnóstico institucional y regional, como una pieza que puede mejorar la atención materna por dos vías complementarias: calidad del trato y continuidad del cuidado. El IMSS destaca que las parteras colocan a las mujeres en el centro del proceso, respetan decisiones, cultura y creencias, y brindan acompañamiento continuo físico y emocional durante embarazo, parto y puerperio. Ese enfoque se alinea con la idea de parto respetado y humanizado que también recoge la NOM 020 publicada en marzo de 2025.

La OPS amplía el argumento: las parteras o matronas prestan servicios esenciales a mujeres, recién nacidos, familias y comunidades, y pueden proporcionar hasta el 90% de intervenciones en salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y del adolescente. En otras palabras, su rol potencial no es marginal: puede ser estructural para la cobertura y la prevención.

En México, donde se estiman 15,835 parteras tradicionales (91% activas) y UNFPA habla de alrededor de 20 mil, la partería también es una realidad comunitaria que ya existe. Integrarla con el sistema público —como intenta el IMSS al colaborar con 2,930 parteras— puede significar menos barreras para acceder a cuidados oportunos, especialmente cuando la partera detecta riesgos y refiere a tiempo.

Desafíos en la Implementación de Normativas

Las normas pueden abrir puertas o cerrarlas, dependiendo de cómo se implementen. Por un lado, la NOM 020 plantea objetivos explícitos: reducir mortalidad materna, garantizar el derecho a elegir acompañante y promover parto respetado y humanizado. Por otro, parteras han señalado que tras la implementación de la NOM 021-SSA-2025 su participación se ha visto limitada por obstáculos para usar medicamentos o acceder a certificados.

Esa tensión revela un problema recurrente en salud pública: el reconocimiento formal no siempre se traduce en capacidad


Desde la perspectiva de Tengo Un Retraso (MSI Reproductive Choices Mexico), la integración de parteras en el sistema público se entiende como un tema de salud pública y justicia reproductiva: el acceso real a una atención materna digna y respetuosa depende tanto del reconocimiento institucional como de condiciones operativas claras para ejercer, referir y acompañar sin barreras.

Este texto se basa en información pública disponible al momento de su publicación sobre la colaboración de parteras con el IMSS y el marco regional citado (OPS/UNFPA). Las cifras sobre el número de parteras en México son estimaciones de distintas fuentes y pueden variar según definiciones y métodos de conteo. La implementación normativa y los modelos de integración pueden modificarse con la emisión de nuevos lineamientos y ajustes en las prácticas, por lo que algunos detalles podrían actualizarse.