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Aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados 2026 en CDMX

Aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados 2026 en CDMX

Tabla de contenidos


Aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados en CDMX

Aprobación unánime Ley de Cuidados

  • Qué pasó: El 26 de mayo de 2026, el Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad ( 64 votos a favor ) la expedición de la Ley del Sistema de Cuidados.
  • De dónde sale: La iniciativa fue suscrita por la Jefa de Gobierno Clara Brugada Molina e integró otras ocho iniciativas de distintas fuerzas políticas.
  • En qué se basó el dictamen: Se reportó que incorporó aportes recabados en audiencias públicas con organizaciones civiles, colectivas feministas, personas cuidadoras y personas que reciben cuidados.
  • Referencia pública: Nota periodística de CIMAC Noticias (26/05/2026) y comunicación institucional del Congreso CDMX sobre el avance del dictamen en comisiones (mayo de 2026).

Detalles de la aprobación

La Ciudad de México dio un paso legislativo relevante al aprobar, con 64 votos a favor, la expedición de la Ley del Sistema de Cuidados. En tribuna, distintas fuerzas políticas coincidieron en que no se trataba de un trámite administrativo, sino de un cambio de enfoque: pasar del cuidado entendido como una carga privada —frecuentemente resuelta en casa— a un asunto de política pública.

El dictamen fue presentado a nombre de las Comisiones Unidas de Inclusión, Bienestar Social y Exigibilidad de Derechos Sociales, y de Igualdad de Género. Desde ahí se insistió en que el texto final no surgió en aislamiento: se construyó con aportes de sectores sociales directamente involucrados, incluyendo a quienes cuidan y a quienes requieren cuidados.

En el debate, se escucharon posicionamientos de 18 diputadas y diputados. Hubo énfasis en el carácter “histórico” de la aprobación y en la idea de que el cuidado sostiene la vida cotidiana, pero también la economía y el tejido social. En ese marco, se reiteró que el objetivo es que los cuidados dejen de verse como una obligación individual y se reconozcan como una tarea que requiere coordinación institucional.

La votación también reflejó un consenso político poco común: PAN, PVEM, PT, MC, PRI, PRD, MORENA y asociaciones parlamentarias expresaron respaldo, aunque con matices sobre lo que sigue: recursos, infraestructura, monitoreo y una implementación que no se quede en el papel.

Del dictamen a la implementación
1) Dictamen en comisiones: Se trabajó desde las Comisiones Unidas (Inclusión, Bienestar Social y Exigibilidad de Derechos Sociales + Igualdad de Género) y se presentó el dictamen al Pleno.
2) Discusión en tribuna: Subieron a razonar su voto 18 diputadas y diputados, con énfasis en que no era “trámite”, sino cambio de enfoque hacia política pública.
3) Votación: Aprobación por unanimidad con 64 votos.
4) Punto de control que sigue (lo que se repitió en el debate): que el derecho reconocido se traduzca en presupuesto, infraestructura, monitoreo y seguimiento para no quedarse en el papel.

Iniciativa presentada por la Jefa de Gobierno

La iniciativa aprobada fue suscrita por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, y el dictamen se derivó tanto de esa propuesta como de otras ocho iniciativas presentadas por legisladoras y legisladores de distintas fuerzas políticas en el Congreso capitalino. En términos legislativos, esto importa porque coloca a la ley como un producto de convergencia: no una sola visión, sino un texto que buscó integrar prioridades diversas.

En la fundamentación del dictamen se subrayó que el cuidado debe dejar de estar asociado a un rol de género. El diputado Víctor Gabriel Varela López planteó la necesidad de redistribuir el trabajo que históricamente ha descansado en las mujeres y llamó a que los hombres asuman esa responsabilidad. En su intervención, remarcó que el cuidado no está determinado por la orientación sexual ni por el género, sino por la organización social y las condiciones materiales para sostener la vida.

Desde la Comisión de Igualdad de Género, la diputada Cecilia Vadillo Obregón destacó el esfuerzo técnico y físico que implicó la consulta y defendió el sentido reparador del ordenamiento: reconocer a mujeres que han renunciado a proyectos personales por dedicarse a cuidar. Su argumento conectó el cuidado con cultura, herencia familiar y comunidad, y con la idea de que hay mujeres que sostienen no solo hogares, sino comunidades enteras.

En conjunto, las intervenciones delinearon una expectativa: que el Sistema de Cuidados se traduzca en tiempo, descanso y oportunidades para quienes han sido históricamente invisibilizadas, y en servicios más dignos para quienes requieren apoyo cotidiano.

Origen y consenso del dictamen

  • Origen político del dictamen: Se presentó como una convergencia entre la iniciativa de la Jefa de Gobierno Clara Brugada Molina y ocho iniciativas adicionales de legisladoras y legisladores de distintas fuerzas.
  • Por qué importa: Ese origen “mixto” ayuda a explicar el consenso en el Pleno y por qué, en tribuna, se habló de un cambio de enfoque (del cuidado como asunto privado a política pública).
  • Idea-faro repetida en el debate: redistribuir el cuidado (incluida la participación de los hombres) y reconocerlo como un tema de organización social, no de “naturaleza” o rol de género.

Proceso de consulta y participación social

El dictamen aprobado se presentó como resultado de un proceso de consulta “a diversos sectores y a la sociedad en general”. En tribuna se insistió en que la ley incorporó opiniones y propuestas de organizaciones civiles, colectivas feministas, personas cuidadoras y personas que reciben cuidados, recabadas mediante audiencias públicas realizadas por el Congreso de la Ciudad de México.

Además, en el proceso legislativo se reportó un ejercicio amplio de participación: un documento final de gran extensión y la integración de observaciones de miles de personas, con espacios de trabajo territorial. En reportes del propio proceso legislativo se habló de un dictamen de 2,300 páginas, con observaciones de más de 6,000 personas y mesas de trabajo en las 16 alcaldías. Más allá del volumen, el punto central fue político y social: la legitimidad de la ley se ancló en escuchar a quienes viven el cuidado como experiencia diaria, ya sea desde la provisión de apoyo o desde la necesidad de recibirlo.

En el debate parlamentario también apareció una advertencia recurrente: la participación social y el consenso no sustituyen la necesidad de recursos. Legisladoras y legisladores de distintas bancadas señalaron que, sin presupuesto e infraestructura, los derechos reconocidos pueden quedarse sin materialización. Esa tensión —entre el diseño normativo y la capacidad real de implementación— atravesó varias intervenciones.

Aun así, el proceso de consulta fue presentado como un elemento que fortaleció el dictamen: permitió incorporar perspectivas de género, de discapacidad y de desigualdad territorial, y colocó el cuidado como un tema que toca simultáneamente bienestar social, igualdad y desarrollo económico.

Participación y Exigibilidad del Cuidado
Cómo se describió la consulta (en lo reportado públicamente):

  • Quiénes participaron: organizaciones civiles, colectivas feministas, personas cuidadoras y personas que reciben cuidados; además de participación social amplia reportada por el propio proceso legislativo.
  • Cómo participaron: audiencias públicas y mesas de trabajo.
  • Dónde: despliegue territorial con mesas en las 16 alcaldías.
  • Qué se integró: “opiniones y propuestas” al dictamen; se reportó un documento de 2,300 páginas con observaciones de más de 6,000 personas.
  • Punto crítico señalado en tribuna: participación amplia ≠ implementación automática; se repitió la necesidad de presupuesto e infraestructura para que lo aprobado se vuelva exigible.

Opiniones de organizaciones civiles

En la discusión legislativa se afirmó que el texto final contempló aportes de organizaciones civiles y colectivas feministas, además de personas cuidadoras y personas receptoras de cuidados. La inclusión de estos sectores fue defendida como una forma de evitar que la ley se diseñe solo desde escritorios institucionales, y de reconocer que el cuidado ocurre en condiciones muy distintas según el territorio, la red familiar disponible y la situación socioeconómica.

En particular, se mencionó que el Congreso recabó estas opiniones. El mensaje político fue claro: quienes cuidan —y quienes dependen de cuidados— no son un “grupo de interés” marginal, sino una población que sostiene la vida cotidiana y que requiere respuestas públicas.

También se recogió, desde distintas bancadas, la idea de que el cuidado debe mirarse con enfoque de derechos y no como caridad o favor. Esa perspectiva es consistente con lo que varias y varios legisladores destacaron: el Sistema de Cuidados busca reducir brechas de desigualdad y generar mejores condiciones de vida para millones de personas en la ciudad.

En el debate se reconoció, además, a mujeres de pueblos y barrios originarios, así como a mujeres indígenas y afromexicanas, por sostener históricamente formas de cuidado invisibilizadas. Ese señalamiento apunta a una dimensión clave: el cuidado no solo es trabajo, también es práctica comunitaria, y su invisibilización suele cruzarse con racismo y desigualdad estructural.

Audiencias públicas y propuestas

Fueron el mecanismo explícito mencionado para integrar propuestas al dictamen. Ahí se recabaron planteamientos de personas cuidadoras, de quienes reciben cuidados, y de organizaciones y colectivas. En términos legislativos, esto se tradujo en la afirmación de que la ley no se construyó como un texto cerrado, sino como un documento que buscó incorporar experiencias y necesidades concretas.

En el proceso también se reportó un despliegue territorial: mesas de trabajo en las 16 alcaldías y la participación de miles de personas. Ese componente importa porque el acceso a servicios de cuidado no se distribuye de manera uniforme en una ciudad tan desigual; por eso, en el debate se insistió en la necesidad de planeación y de una distribución homogénea del presupuesto para infraestructura.

Desde Movimiento Ciudadano, por ejemplo, se planteó que el ordenamiento debe fortalecerse desde la perspectiva de las personas con discapacidad, y se advirtió que sin recursos para infraestructura no podrá materializarse lo que la ley establece. Desde el PRI se insistió en que para hacerla efectiva se requieren recursos, infraestructura y seguimiento.

En suma, las audiencias públicas funcionaron como un puente entre el reconocimiento del derecho y la discusión sobre cómo hacerlo exigible: con servicios, coordinación institucional y evaluación, no solo con declaraciones.

Reconocimiento del trabajo de las mujeres cuidadoras

Uno de los ejes más reiterados en tribuna fue el reconocimiento de que el trabajo de cuidados ha recaído históricamente en las mujeres, muchas veces de forma invisible y no remunerada. La diputada Cecilia Vadillo Obregón lo expresó en términos personales y colectivos: mujeres que han renunciado a sueños y proyectos por dedicarse a cuidar. En su intervención, el cuidado apareció como herencia ancestral, cultura y tejido social, pero también como carga desigual.

En esa misma línea, el diputado Víctor Gabriel Varela López llamó a “quitar el rol de género” del trabajo de cuidados y a redistribuirlo. Su planteamiento apuntó a una transformación cultural: que los hombres asuman la responsabilidad y que el cuidado deje de asignarse automáticamente a las mujeres por mandato social.

Desde MORENA, la diputada Xóchitl Bravo Espinosa sostuvo que la expedición de la ley es un acto de justicia social y de reconocimiento para millones de personas que han sostenido la vida cotidiana desde el trabajo invisible del cuidado. Otras y otros legisladores de esa bancada destacaron que la ley convierte el cuidado en un derecho humano y una responsabilidad compartida, y que con ello los cuidados dejarán de verse como obligación individual.

También hubo un reconocimiento explícito a mujeres de pueblos y barrios originarios, indígenas y afromexicanas, por sostener formas de cuidado históricamente invisibilizadas. Ese señalamiento amplía el foco: no se trata solo de género, sino de cómo el cuidado se cruza con desigualdades étnicas y comunitarias.

En conjunto, el debate colocó una idea central: dignificar el cuidado implica reconocer a quienes lo realizan, pero también construir condiciones para que cuidar no signifique abandonar educación, empleo, descanso o autonomía.

Impacto económico del trabajo de cuidados

El Congreso discutió el cuidado no solo como un asunto doméstico o familiar, sino como un componente económico de gran escala. En tribuna se mencionó que el 30% de la economía de la ciudad es sostenida por las personas cuidadoras y que en 90% de los casos no reciben ningún pago. La cifra fue usada para subrayar una paradoja: una parte sustantiva del funcionamiento social depende de trabajo que no se remunera ni se reconoce plenamente.

Desde el PRD, el diputado Pablo Trejo Pérez aportó otra dimensión: los cuidados representan más de 460 mil millones de pesos y poco más de cuatro puntos del PIB, por lo que la economía del cuidado —dijo— debe estar en el centro del desarrollo económico y social de la ciudad. El argumento conecta con una discusión más amplia: cuando el cuidado se invisibiliza, también se invisibilizan sus costos, su aporte y las barreras que impone a la participación laboral y educativa de quienes cuidan.

En el debate también apareció el tema de la infraestructura y el presupuesto como condición para que el Sistema de Cuidados tenga impacto real. Legisladores de Movimiento Ciudadano advirtieron que sin recursos para infraestructura no podrá materializarse lo plasmado en la ley, y plantearon vigilar una distribución homogénea del presupuesto. Desde el PRI se insistió en que se requieren recursos, infraestructura y seguimiento.

En términos prácticos, el impacto económico del cuidado se vuelve un argumento para la corresponsabilidad: si el cuidado sostiene la economía, entonces su provisión no puede recaer casi por completo en trabajo no pagado, mayoritariamente femenino, sin apoyos públicos suficientes.

Dato citado en tribuna Qué se dijo Quién lo mencionó (según el debate reportado) Cómo leerlo sin exagerar
Participación en la economía 30% de la economía de la ciudad la sostienen las personas cuidadoras” Diputada Cecilia Vadillo Obregón Es una cifra usada como argumento político para visibilizar el aporte del cuidado; conviene contrastarla con mediciones oficiales cuando se publiquen/actualicen.
No remuneración “en 90% no reciben ningún pago” Diputada Cecilia Vadillo Obregón Refuerza la idea de trabajo mayoritariamente no pagado; no describe por sí sola horas, intensidad ni condiciones laborales.
Valor monetario más de 460 mil millones de pesos Diputado Pablo Trejo Pérez (PRD) Presenta una estimación del valor económico del cuidado; suele depender de supuestos (por ejemplo, cómo se valora el tiempo).
Proporción del PIB poco más de cuatro puntos del PIB Diputado Pablo Trejo Pérez (PRD) Ubica el cuidado como tema macroeconómico; es una referencia agregada, no un presupuesto asignado automáticamente.

Derechos humanos y responsabilidad compartida en los cuidados

Varias intervenciones coincidieron en una definición política: el cuidado debe entenderse como derecho humano y como responsabilidad compartida. Legisladoras y legisladores de MORENA lo expresaron de forma directa: con esta ley se construye una ciudad más justa y de igualdades porque los cuidados dejarán de verse como obligación individual. La idea de corresponsabilidad también fue retomada por otras fuerzas, que destacaron el diálogo y la posibilidad de avanzar cuando se pone al centro a las personas y sus necesidades.

En el debate, la corresponsabilidad tuvo al menos dos sentidos. El primero, social y cultural: redistribuir el cuidado dentro de los hogares y comunidades, rompiendo el mandato de género que lo asigna a las mujeres. El segundo, institucional: reconocer que el Estado tiene obligaciones en la provisión, coordinación y supervisión de servicios, y que el cuidado requiere políticas públicas sostenidas.

Desde asociaciones parlamentarias también se insistió en el carácter colectivo del Sistema de Cuidados. Se dijo que defenderlo es una responsabilidad colectiva y del Estado, y que la norma busca reducir brechas de desigualdad y mejorar condiciones de vida para millones de personas en la ciudad.

En ese marco, el cuidado se presentó como un derecho con múltiples dimensiones: cuidar, ser cuidado y contar con condiciones para el autocuidado. Y, al mismo tiempo, como una agenda que exige implementación: presupuesto, infraestructura y mecanismos de seguimiento para que el derecho sea exigible y no solo declarativo.

¿Qué busca garantizar el Sistema de Cuidados?

En términos generales, el diseño del sistema se planteó como integral y progresivo, con coordinación interinstitucional, planeación territorial, profesionalización de personas cuidadoras y un sistema de información y evaluación para monitorear avances.

Corresponsabilidad real en cuidados
Corresponsabilidad en cuidados: qué implica en la práctica (según lo discutido en el Congreso)

  • Estado: planear y coordinar servicios; asignar presupuesto; desarrollar infraestructura; establecer seguimiento y evaluación para que el derecho sea exigible.
  • Hogares: redistribuir tareas (incluida la participación de los hombres) y evitar que el cuidado se asigne por mandato de género.
  • Comunidad y sociedad: reconocer y sostener redes de apoyo (incluidas prácticas comunitarias en pueblos y barrios), y participar en mecanismos de consulta/retroalimentación.
  • Punto de alerta repetido en tribuna: sin recursos e infraestructura, la corresponsabilidad se queda en discurso.

Reflexiones Finales sobre la Ley del Sistema de Cuidados 2026

Un paso hacia la equidad de género

La aprobación unánime de la Ley del Sistema de Cuidados en la CDMX consolida una idea que el Congreso repitió en distintos tonos: los cuidados sostienen la vida, pero su carga ha sido distribuida de manera desigual. Al reconocer el cuidado como derecho humano y responsabilidad compartida, el mensaje es que la igualdad de género no se juega solo en el acceso a empleo o educación, sino también en quién tiene tiempo, descanso y posibilidades reales de decidir su proyecto de vida.

En esa lógica, el reconocimiento a mujeres cuidadoras —incluidas aquellas que sostienen comunidades enteras y formas de cuidado históricamente invisibilizadas— coloca el tema en el centro de la justicia social. Para una ciudad con profundas desigualdades, el cuidado deja de ser un asunto privado y se vuelve una conversación pública sobre derechos, bienestar y corresponsabilidad.

Desafíos en la implementación de la ley

El consenso político no elimina el reto principal señalado en tribuna: hacer que la ley funcione. Varias bancadas advirtieron que se necesitan recursos, infraestructura y seguimiento. Movimiento Ciudadano puso énfasis en que sin presupuesto para infraestructura no se materializa lo escrito; el PRI insistió en que todavía falta camino para que este acto de justicia sea efectivo.

La implementación también implica sostener el enfoque de inclusión: fortalecer la perspectiva de personas con discapacidad, asegurar que los servicios no se concentren en ciertas zonas y que la planeación territorial responda a necesidades reales. En otras palabras, el desafío no es solo “tener un sistema”, sino que sea accesible, evaluable y distribuido con criterios de equidad.

El futuro del cuidado en la Ciudad de México

Con la ley aprobada, el futuro inmediato se juega en la capacidad institucional para convertir el reconocimiento en servicios y apoyos concretos. El debate legislativo dejó una ruta: corresponsabilidad social, coordinación pública y presupuesto suficiente. También dejó una expectativa: que el Sistema de Cuidados signifique tiempo libre, descanso y oportunidades para quienes han cargado con el trabajo invisible, y mejores condiciones para quienes requieren cuidados.

Desde una perspectiva de derechos y de bienestar, el cuidado no es un tema “sectorial”: atraviesa la vida cotidiana, la economía y la igualdad. La aprobación unánime marca un punto de partida; el siguiente capítulo será medir si la ciudad logra que el derecho al cuidado se viva, no solo se enuncie.

Tensiones clave en la implementación
Tensiones reales que van a definir si la ley “se siente” en la vida diaria

  • Derecho reconocido vs. presupuesto disponible: el consenso político no sustituye la asignación de recursos; sin financiamiento, el sistema puede quedarse en promesa.
  • Cobertura amplia vs. implementación gradual: avanzar rápido puede dejar huecos de calidad; avanzar lento puede perpetuar la carga en hogares (sobre todo en mujeres).
  • Infraestructura vs. desigualdad territorial: si los servicios se concentran en ciertas zonas, el sistema puede reproducir brechas en lugar de cerrarlas.
  • Medición y seguimiento vs. burocracia: evaluar es clave para mejorar, pero si los mecanismos se vuelven solo trámite, no corrigen fallas.
  • Corresponsabilidad social vs. mandato de género: sin cambios culturales (y condiciones materiales), el cuidado puede seguir recayendo “por default” en las mismas personas.

Desde la perspectiva de Tengo Un Retraso, la agenda de cuidados es parte de una conversación más amplia sobre derechos, autonomía y condiciones materiales para decidir proyectos de vida: el reto será que el reconocimiento legal se traduzca en acceso real, con implementación, presupuesto y evaluación.

Este texto se basa en información públicamente disponible al momento de su redacción sobre la aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados en la Ciudad de México y las posturas expresadas en tribuna. Las cifras citadas provienen de intervenciones legislativas y se presentan en ese mismo sentido, por lo que pueden estar sujetas a matices o actualizaciones. Los aspectos operativos, como reglas, calendarios y presupuesto, podrían modificarse conforme avance la implementación.


Fuentes consultadas

  • Última Hora. Congreso CDMX aprueba Ley del Sistema de Cuidados — cimacnoticias.com.mx/2026/05/26/ultima-hora-congreso-cdmx-aprueba-ley-del-sistema-de-cuidados/
  • es-us.noticias.yahoo.com/aprueban-comisiones-ley-sistema-cuidados-060000301.html
  • congresocdmx.gob.mx/comsoc-avanza-ley-sistema-cuidados-ciudad-mexico-7518-1.html
  • facebook.com/MovimientoPcD/posts/-reconocemos-la-aprobaci%C3%B3n-de-la-ley-del-sistema-de-cuidados-de-la-ciudad-de-m%C3%A9x/966521536015555/
  • instagram.com/reel/DYm7wNyDfUl/
  • threads.com/@pdhcdmx/post/DYqEVF8iVFy/el-cuidado-es-un-derecho-que-debe-garantizarse-para-todas-las-personas-en-el